MANUEL MÉNDEZ - AROUSA
La flota gallega se prepara a cambiar de artes y de actividad. Transcurrido el primer semestre del año la campaña entra en un momento crucial, pues dejan de pescarse determinadas especies de gran valor comercial y se levanta la veda para otros productos tan codiciados o más.
A modo de ejemplo, decir que el día 30 finaliza la campaña de extracción del buey y la centolla, mientras que al día siguiente comienza la pesca de langosta, bogavante, conguito y patulate y el 6 de julio se inicia la pesca de nécora y pulpo.
En este último caso, la Consellería do Mar reitera que la veda del pulpo se levanta el día 6 –hasta el 31 de agosto– y que se mantiene el tope máximo diario en 40 kilos de producto por tripulante, con 40 kilos por embarcación y día de faena.
Además se advierte de que el horario de faena es de 6 a 18 horas, y de lunes a viernes. Esto supone que las nasas del pulpo sólo pueden lanzarse al agua cada día después de las seis de la mañana y deben recogerse antes de las seis de la tarde.
Como es habitual, siendo esta una medida que trata de reducir la siniestralidad laboral y que guarda relación con la especial crudeza del mar en determinadas zonas, se permite mantener las nasas caladas –dentro del agua– durante todo el fin de semana en las zonas de pesca de pulpo existentes en la Costa Cantábrica y Noroeste, sujetas a planes zonales de extracción diferentes por ejemplo al de Rías Baixas, donde es obligatorio que los aparejos regresen a tierra cada día.
Desde el departamento que dirige Rosa Quintana recalcan que para esta nueva campaña se marcan los mismos topes existentes en la anterior. Unos topes que entre el 1 de septiembre y el 31 de diciembre volverán a ser semanales, con un máximo de 200 kilos por marinero y 200 kilos por embarcación.
Y advierten además de que el establecimiento de este tipo de vedas, así como la obligatoriedad de recoger sólo las piezas que pesen más de un kilo, son medidas necesarias para preservar este importante recurso de las rías gallegas.
Esta recuperación o protección de las zonas de pesca pasa, igualmente, por combatir el furtivismo y/o extracción ilegal del cefalópodo, una acción que sigue produciéndose y en la que participan incluso marineros profesionales.
Prueba de ello es que desde el 8 de mayo hasta ayer, durante la veda actual del pulpo, los agentes del Servicio de Gardacostas de Galicia se incautaron de 159 kilogramos de pulpo e interceptaron 618 aparejos ilegales usados para su pesca, tales como nasas y los llamados cacharros.
Estos decomisos, junto a las 575 inspecciones realizadas, de las que 18 se constituyeron en actas de presunta infracción, hacen referencia a una pequeña parte de la actuación furtiva a la que se ven sometidas las rías gallegas y que afecta a especies como el pulpo o la centolla. De ahí la importancia de poner en marcha el plan integral de lucha contra el furtivismo diseñado por la Consellería do Mar, pues aunque está fundamentalmente dirigido a la actividad marisquera servirá para intensificar el control sobre la pesca ilegal en toda Galicia.