J.F. - VILAGARCÍA
Mediodía del domingo en Faxilde. Un centenar de personas se aproximan a la capilla de San Antonio a buscar el santo con el que cada año hacen la procesión y a celebrar la misa, que para eso son fiestas. Con todo preparado para la ocasión se encuentran con que la puerta no abre y su dueño no quiere ceder las llaves.
Y es que la capilla de San Antonio de Faxilde es una de esas muchas que todavía quedan de propiedad particular. Hasta ahora, aseguran desde la asociación de vecinos, no habían tenido ningún problema para celebrar las fiestas pero a uno de los miembros de la familia, el que guarda las llaves, el domingo no le apetecía abrir las puertas del santuario.
Así que partió la procesión más atípica de la historia de esta fiesta, sin santo y sin nada, y la misa tuvo que celebrarse en el exterior. Los vecinos no salían de su asombro cuando la situación dio un giro casi de película. En la capilla aparecieron otros miembros de la familia –que se habían enterado del lío generado– acompañados de la Policía Local y un cerrajero y abrieron las puertas de la capilla. Incluso, aseguran desde el colectivo de vecinos, su intención era la de cambiar la cerradura para que no volviese a suceder nada por el estilo.
Así que los vecinos se quedaron sin su misa de mañana pero luego la capilla estuvo abierta de par en par hasta altas horas de la mañana, cuando los vecinos se fueron a su casa una vez finalizada la verbena. Ayer la fiesta continuó en Faxilde con su ritmo habitual, con la comida popular de mediodía y de nuevo las orquestas sonando de madrugada. Y con la capilla accesible.