ANXO MARTÍNEZ - O SALNÉS
Eduardo Abad sigue al frente de la organización de autónomos UPTA Vilagarcía, pero dejó la Secretaría Xeral de la entidad a nivel gallego después de que la dirección de UPTA España le encomendase nuevas áreas de trabajo en la Ejecutiva Nacional. Si antes llevaba los asuntos de Transportes, ahora sus responsabilidades se extienden también a Inmigración, Desarrollo Rural y Medio Ambiente.
–¿El paro entre los trabajadores por cuenta ajena empieza a bajar después de muchos meses? ¿Se aprecia el inicio de la recuperación económica?
–Es demasiado pronto para saber si la economía se está recuperando o no. De todos modos se vislumbra una recuperación lenta. En lo referente a la bajada del paro también viene dado por el Plan E, porque estas obras públicas que se están realizando ayudan a que no se pierda empleo.
–¿Y qué está ocurriendo con los trabajadores por cuenta propia?
–Con los autónomos la situación es similar. Por primera vez en mucho tiempo hay en España más autónomos que se suman a la actividad (260) de los que se dieron de baja. Aquí también se empieza a vislumbrar una cierta recuperación. Mayoritariamente son los sectores de comercio y hostelería los que más comienzan a retomar la actividad.
–¿Y no puede deberse a un espejismo, a una mejoría estacional debida a la proximidad del verano?
–No, porque cuando se empieza a funcionar estacionalmente es en junio, no en mayo, y tampoco es una mejoría que obedezca a la Semana Santa. Bajo nuestro punto de vista la situación también se debe a que hay trabajadores por cuenta ajena que se decidieron a poner una actividad por cuenta propia.
–O sea, que es optimista.
–Yo soy optimista. Y además no soy de los que ponen un parche en los ojos para no mirar, sino que soy optimista porque hay datos para eso.
–¿Aparte de la situación económica puede existir una especie de histeria colectiva ante la crisis?
–Bajo mi punto de vista particular una parte importante de culpa de que se esté retrayendo el consumo se debe al miedo y a la incertidumbre. Esta es una situación económica grave y difícil, pero no nos lleva a ningún sitio esa fórmula equivocada de seguir asustando a la ciudadanía. Sin que eso signifique dejar de ser optimista.
–El Ministerio de Fomento acaba de conceder ayudas millonarias para que más de un millar de autónomos transportistas dejen la actividad. ¿Sobran trabajadores en ciertos sectores?
–Lógicamente hace falta una reordenación en algunos sectores para evitar la sobreexplotación y la sobreoferta, ya que eso provoca que los precios finales no les permitan continuar con su actividad. Esa sobreoferta hay que regularla, pero hay que ser muy sensibles con eso porque no es cierto que sobren transportistas en las carreteras. No es el pequeño transportista que tiene tres camiones al que hay que regular sino a las grandes empresas flotistas que tienen 700 camiones. No vamos a permitir ese discurso fácil de algunas organizaciones de que sobran los autónomos.
–¿No convendría limitar el número de licencias que se conceden en determinadas actividades?
–No, el libre acceso al mercado y a las profesiones tiene que ser eso, libre. No se pueden poner barreras a los más débiles para el acceso a una profesión.
–¿Cómo están asumiendo las empresas el proceso de conversión de muchos autónomos en autónomos dependientes? ¿Con deportividad o cuesta negociar con ellas?
–Lo que sí está claro es que el Estatuto del Trabajador Autónomo se aprobó hace dos años. Lo que le hay que decir a las empresas es que tienen que perder el miedo a este proceso, y que ellas también tendrán a cambio unas garantías porque el trabajador autónomo tendrá que ceñirse a un contrato. Hay que darse cuenta de que esto empezó en el momento en el que las grandes empresas comienzan a externalizar servicios para evitar de alguna forma sus obligaciones con los trabajadores por cuenta ajena. Lo que no puede ser es que a un autónomo que lleva muchos años trabajando para una empresa le digan de la noche para la mañana que no vuelvan al día siguiente, porque no hay trabajo para él.
–¿Los autónomos siguen sintiéndose solos ante los estamentos políticos, o eso ha cambiado?
–Tenemos que empezar a sacarnos de encima ese discurso que no es el que sirve, del pobre autónomo que está solo. Los autónomos no podemos seguir viviendo de quejas, y en los últimos años vivieron un antes y un después, porque ahora desde las compañías telefónicas hasta los bancos hablan de los autónomos. Ya no es el momento de dar lástima, sino de hacer propuestas.
–Las organizaciones de autónomos, entre ellas UPTA, llevan algunos meses negociando con el Gobierno mejoras para el sector. ¿Qué cosas se han conseguido?
–Hace unos pocos meses se logró un hito histórico, que haya una mesa de diálogo único entre el Gobierno y las grandes organizaciones de autónomos. Y en esa mesa se está hablando de medidas de financiación, de las agencias de garantía recíproca, de fomento del empleo autónomo entre los colectivos en riesgo de exclusión social... Hay un paquete de medidas que ya se aprobaron, o que están muy cerca de aprobarse, como el aplazamiento en el pago de las cuotas a la Seguridad Social. Y eso se consigue en el momento en que se empieza a hablar de autónomos y no de empresarios.
–El Gobierno aprobó ayudas para que los Concellos pongan al día su Tesorería y abonen lo que deben a los autónomos y proveedores. Pero por ahora pocos ayuntamientos la han pedido. ¿A qué se puede deber?
–Eso habría que preguntárselo a los responsables locales. Las organizaciones les pidieron al Gobierno que se active el pago de las deudas a los autónomos y empresarios, y no entenderíamos que no se aplicase esta medida. Sabemos que la gestión de un ayuntamiento es muy compleja, pero el pago de la deuda a los autónomos debe ser una prioridad. Y eso no es sólo responsabilidad de los gobiernos municipales, sino también de los partidos de la oposición.