MANUEL MÉNDEZ - AROUSA
Greenpeace de España, con motivo de los actos conmemorativos de su 25 aniversario, desplazó hasta Galicia al Rainbow Warrior, el buque insignia de la organización internacional y el conocido como "embajador del clima". La embarcación recaló ayer en aguas arousanas, donde los activistas se sumergieron entre las bateas de cultivo de mejillón para desplegar una pancarta con la que alertan sobre los riesgos que se avecinan a causa del cambio climático, que puede afectar de manera especialmente grave a la producción de moluscos y aumentar los episodios de marea roja.
La decisión de acudir ayer a Arousa se tomó precisamente por esto, porque, según Greenpeace España, el sector mejillonero gallego será "una de las principales víctimas" del temido cambio climático.
En Greenpeace aluden a los informes del Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo, según los cuales se constata "una modificación del régimen de vientos que soplan sobre la plataforma continental".
Esta circunstancia "tiene un efecto directo tanto sobre el crecimiento del mejillón como sobre la proliferación de microalgas nocivas –la marea roja– que obligan al cierre de las bateas y retardan la recogida y comercialización del bivalvo gallego".
A esto hay que añadir que "desde 1965 se ha venido apreciando una disminución de hasta el 20% en el crecimiento en la fase de preengorde del molusco de la ría de Arousa".
En Greenpeace aseguran que se ha disparado con el paso de los años el número de jornadas en las que es imposible extraermolusco a causa de la marea roja, y todo, insisten, porque "una reducción del 30% en la dirección de los vientos y del 45% en su intensidad", durante los últimos 40 años, hacen que las aguas no se renueven como antes, lo que aumenta el riesgo de marea roja. Lógicamente, "esto conlleva pérdidas económicas para el sector, por lo que o se afronta el cambio climático de manera seria y urgente o se producirán grandes pérdidas", concluyen en Greenpeace.