ANXO MARTÍNEZ - CAMBADOS
Las obras de ensanche de la carretera comarcal PO-550 a su paso por Castrelo han dejado al descubierto un cruceiro que muchos vecinos ya habían dado por desaparecido. La asociación vecinal de esta parroquia de Cambados, Castrelo Móvese, ha acogido la noticia con sorpresa y mucha satisfacción y anuncia que van a intentar recomponer el crucero para volver a instalarlo en las proximidades de su ubicación original, en el lugar de A Bouza.
El descubrimiento se produjo a finales de la pasada semana. Las máquinas de la empresa que está ejecutando el ensanche de la carretera se pusieron a desbrozar y a remover tierra en la carretera de acceso a O Facho, casi enfrente del hotel O Cruceiro, cuando de repente encontraron las piedras del viejo monumento.
Con las obras afloraron el peldaño sobre el que se sustenta el cruceiro, su base hexagonal y la vara, que estaba enterrada en el suelo, en posición horizontal. Los responsables de la empresa se pusieron entonces en contacto con la asociación Castrelo Móvese, que preside Amancio Gondar. Éste avisó a su vez a la Dirección Xeral de Patrimonio, pues la intención de los vecinos es poder recomponer el crucero y volver a colocarlo.
Hace casi dos décadas alumnos y profesores del colegio de Castrelo realizaron un trabajo sobre los cruceiros de esa parroquia. Uno de los integrantes del equipo era Xoán Antonio Pillado Silvoso, quien indica que en la época de la Guerra Civil unas personas lo tiraron, si bien luego fue erigido de nuevo por las autoridades franquistas.
Curiosamente, sus restos aparecen ahora debido a unas obras en la carretera; y también fueron unos trabajos de este tipo los que propiciaron en su día su desaparición. Pillado Silvoso explica que a principios de la década de los setenta se realizaron las obras de ampliación de la carretera de O Facho, y que un camión rompió sin querer el monumento.
Cayó en el olvido
En aquel entonces quedaron en el lugar la vara, el pie y la base del cruceiro, mientras que la cruz y el capitel se pusieron a buen recaudo, conservándose en la actualidad en la sacristía de la iglesia de Castrelo.
Desde entonces, y debido al tiempo transcurrido, este crucero fue cayendo en el olvido. Muchos jóvenes ya ni siquiera sabían que había existido en algún momento, y los mayores pensaban que lo más probable es que alguien hubiese cogido las piezas y que éstas ya fuesen ahora irrecuperables.
Amancio Gondar explica que la intención de los vecinos es volver a ensamblar todas las piezas del cruceiro, y colocarlo lo más cerca posible de su ubicación original. Para ello ya ha hablado con Patrimonio y han retirado las piezas que fueron descubiertas tras las obras de la carretera para evitar su expolio.
Éste es uno de los muchos cruceiros que hay en la parroquia de Castrelo, varios de los cuales fueron minuciosamente estudiados por Alfonso Daniel Rodríguez Castelao para su obra "As cruces de pedra na Galiza".