MANUEL MÉNDEZ - O GROVE
La corporación municipal de O Grove celebró el lunes un pleno en el que se debatieron y aprobaron asuntos importantes. Sin embargo lo que más llamó la atención fue la dureza dialéctica e incluso la suciedad argumental con la que se emplearon algunos de los munícipes durante la sesión. Es por ello que el alcalde, José Cacabelos, pide disculpas públicamente "por la lamentable imagen que todos hemos ofrecido en este pleno", haciendo un llamamiento para que momentos así no vuelvan a repetirse.
El regidor hace suyos los argumentos que en la propia sesión manejó la concejala Ayda Filgueira, portavoz de Alternativa Meca. La independiente lamentó que "por primera vez en un pleno tenemos que escuchar palabras y expresiones malsonantes como ´me la suda´, ´puto caos´ y otras que constituyen actitudes impropias de una institución que debe dar ejemplo en sus actuaciones".
Además, y este era un mensaje para el nacionalista Antón Mascato, "es la primera vez que un concejal se dirige al público con calificativos impropios y que son una falta de respeto", ya que el frentista llegó a tildar de "hooligans" a parte del público presente en la sala.
Filgueira pidió moderación en el comportamiento y las intervenciones, y el alcalde asumió ayer esa demanda pidiendo disculpas.
No obstante, también quiso dejar claro el regidor que "la imagen fue particularmente lamentable por parte de algún miembro del PP como Fernando Meis, que usó un vocabulario que no responde a lo que debe representar un concejal, en este caso demostrando una muy baja catadura moral que deja mucho que desear". Incluso dice Cacabelos que "parece que Fernando Meis está muy nervioso por el hecho de que empiecen a sonar nombres para sustituir a su jefe de filas, pero aún así no es de recibo que mantenga esa actitud de cabreo permanente".
El alcalde y el PP coinciden en algo: al calificar lo ocurrido en el pleno como "bronca de taberna". La diferencia es que en las filas conservadoras a quién responsabilizan es, precisamente al regidor, "por no saber controlar los plenos", y también al concejal Antón Mascato, "que parece vivir ´envenenado´ y sólo transmite tensión y malos modos". Es el conservador Miguel Pérez quien así se pronuncia, y añade que "no es de extrañar que en el pleno llamaran ´señorito´ a Mascato, recordándole la época, aún muy reciente, en la que sólo hablaba castellano y lo conocían como Toni, antes de empezar a presumir de ser el único valedor del idioma gallego y llamarse Antón".