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F. MARTÍNEZ - PONTEVEDRA Por segunda vez en menos de veinte días, la colisión de un camión contra la base del puente del ferrocarril del lugar de Alba, en Pontevedra, obligó a interrumpir la circulación ferroviaria entre Vigo y A Coruña, esta vez durante un período de cuatro horas. La carretera que discurre bajo este puente (la PO-225, que une los viales de Pontevedra a Caldas, o N-550, y de la capital a Vilagarcía, PO-531) quedó cortada durante todo el día. Se prevé que se pueda restablecer el tráfico durante la jornada de hoy.
La causa de que tantos vehículos de gran tamaño colisionen contra la base de este puente es su escaso gálibo, de una altura de 3,40 metros, unido a la negligencia de los conductores que ignoran las señales de tráfico que lo advierten.
En esta ocasión, el causante del accidente fue el conductor de un camión con grúa elevada, que aunque ya había circulado en anteriores ocasiones por esta carretera y con el mismo vehículo, en esta ocasión “se olvidó” de recoger convenientemente el mástil de la pluma, según manifestó el propio chófer a la Guardia Civil.
Diez trenes
El siniestro se produjo a las 12.30 del mediodía y el tráfico ferroviario se restableció cuatro horas después. Afectó a la circulación de diez trenes de Media Distancia y a 881 viajeros, casi el doble que los perjudicados en el último siniestro, producido hace menos de veinte días en el mismo lugar.
En aquella ocasión, el vehículo encajonado bajo el puente ferroviario fue una hormigonera y el accidente obligó a Renfe a transportar por carretera a 450 pasajeros.
Los viajeros afectados ayer fueron transportados por Renfe en diez autobuses y dos taxis. Este plan alternativo se estableció entre las estaciones de Pontevedra y Vilagarcía de Arousa, ya que entre ellas quedó cortada la línea, pero una vez llegados a ambas paradas, los usuarios continuaban su viaje hacia Vigo o A Coruña por tren.
En cuanto a la circulación por carretera, la Guardia Civil informó a última hora de la tarde de ayer de que el tráfico continuará cerrado en la PO-225 de Alba, por razones de seguridad, ante el riesgo de cualquier desprendimiento en la estructura del puente.
Los operarios que desde el momento del siniestro trabajan en la reposición del viaducto confían en finalizar esta actuación a lo largo de la mañana de hoy.
La Guardia Civil, que durante toda la jornada estableció un plan de desvíos y tránsitos alternativos a la carretera cortada, aseguró que el chófer del camión ha sido denunciado por conducción negligente, al margen de las responsabilidades civiles que se deriven del deterioro de la estructura.
El chófer explicó que cuando circula con la pluma recogida por esta carretera, el vehículo pasa holgadamente por el túnel, pero ayer “por muy poco” –matizó–, se quedó encajonado al no haber plegado la grúa del todo.
Cuando el conductor notó el impacto de la parte superior del vehículo con la base del puente, trató de retirarse del lugar retrocediendo, pero este movimiento sólo sirvió para desplazar aún más las vigas de hormigón que sostienen el puente.
Daños
Los daños en esta ocasión fueron aparentemente superiores a los de anteriores siniestros, ya que el movimiento de la pluma del camión desplazó los travesaños sobre los que se asienta la vía ferroviaria. Fue necesaria otra grúa de gran tamaño, tanto para retirar el camión accidentado como para devolver a su sitio las vigas desplazadas.
Antes de la reposición de la estructura, tanto desde la parte superior de la vía como bajo ella se podía observar la abertura que había provocado el impacto.
El siniestro tuvo como consecuencia un segundo accidente, en la misma carretera, cuando un conductor alcanzó con su turismo al vehículo que le precedía y que estaba detenido por el cierre del vial. La interrupción del tráfico aún estaba señalizada.
Para la reposición de la estructura, la Guardia Civil requirió la presencia de los técnicos de la empresa que gestiona la vía ferroviaria (Adif), que realizó las valoraciones necesarias para permitir la reapertura de la línea cuatro horas después. Además de volver los travesaños a su lugar, se hicieron comprobaciones como una prueba de carga con un convoy vacío.
Al mismo tiempo, se apuntaló la estructura para continuar los trabajos de reposición del puente, mientras los trenes de pasajeros volvieron a circular sobre la vía a partir de las 16.30 horas, aunque con una velocidad inferior a la normal, mientras continúen los trabajos de reforma.
Aunque el gálibo de este viaducto está señalizado en 3,40 metros, la altura real del puente es de 3,80 metros, lo que demuestra que los vehículos que colisionan en este punto superan ampliamente el límite establecido.
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