A.M - VILAGARCÍA
La nueva consellería responsable de las cuestiones medioambientales, la de Medio Ambiente e Territorio, todavía no ha recibido el informe que debía enviarle el Concello de Vilagarcía sobre la situación urbanística de la factoría de Megasa, en el barrio de As Carolinas.
Por ello, todavía no han podido tomar una resolución sobre la licencia ambiental integrada que Megasa necesita para poder seguir trabajando con normalidad en su actual emplazamiento. Este trámite también es necesario para que la multinacional Impress continúe adelante con el proceso de adquisición de la firma vilagarciana.
Las previsiones de Impress pasaban por contar con la licencia de la Xunta de Galicia durante estas primeras semanas de mayo, lo que les daría un cierto margen para completar todos los procesos administrativos vinculados a la compra que aún les faltan –incluso el traspaso de poderes ante un notario– y empezar a funcionar en junio ya como nuevos propietarios de Megasa de pleno derecho.
Dos informes pendientes
Puesto que Megasa realizó en su día unas ampliaciones que no se ajustan a la legalidad urbanística de la zona, para poder operar en As Carolinas, los nuevos propietarios de la empresa de fabricación de envases metálicos necesitaba contar con dos informes positivos.
Uno era del Concello y otro de la Xunta de Galicia. El del Concello ya lo tienen. Los técnicos consideran que las ampliaciones efectuadas son ilegalizables, pero el ayuntamiento ha llegado a un acuerdo con Megasa e Impress por el que les conceden una prórroga de cinco años para que en ese periodo de tiempo regularicen su situación –lo cual podría pasar por el derribo de las partes ampliadas– o se trasladen a otro lugar.
El Concello e Impress llegaron a este acuerdo debido a la importancia de mantener los 150 puestos de trabajo que tiene Megasa ahora mismo. Superado este trámite, el Concello le tiene que enviar el expediente a la Xunta de Galicia para que ellos a su vez le concedan –o denieguen– la licencia ambiental integrada, pero fuentes consultadas indicaron que ayer todavía no había entrado por registro el informe de Ravella –elaborado hace diez días–, por lo que la Xunta aún no puede realizar su parte de la gestión.
Con mucha cautela
Impress está llevando este proyecto con mucha cautela. El propio director de la firma, Pascual Arcos, admite que las gestiones no marchan tan rápido como al principio se creía –en su día se planteó que la compra podría hacerse efectiva incluso en el mes de marzo–, pero asume que la adquisición de Megasa no es una operación convencional, pues existe una plataforma vecinal que lleva años reclamando el traslado de la factoría debido a sus emisiones a la atmósfera, los malos olores que se registraron en algunas ocasiones y el ruido que origina la maquinaria.
Pascual Arcos pidió paciencia a los vecinos, alegando que un traslado de una fábrica como Megasa no se puede realizar en un corto periodo de tiempo, y prometiéndoles que se cumplirán los parámetros medioambientales que marca la legislación.
Otros dos agentes implicados en este proceso son el ayuntamiento y los sindicatos, que reclaman la consolidación de todos los puestos de trabajo, y la conversión de los temporales en indefinidos.