A. G. - O SALNÉS
El apoyo a la huelga del sector del metal en la comarca de O Salnés fue contundente. Por lo menos así lo piensan las tres centrales sindicales que la han convocado, que ayer apuntaban que la práctica totalidad de empresas incluidas en este sector cesaron en su actividad durante la jornada de ayer.
A ello contribuyó la actividad de los piquetes informativos, que comenzaron muy temprano las visitas a las empresas más importantes del sector para tratar de implicar a los trabajadores en las medidas de presión que se están tomando con la patronal para que se siente a negociar el nuevo convenio colectivo.
Desde primera hora de la mañana, un nutrido grupo de trabajadores del sector y sindicalistas comenzaron a recorrer, uno por uno, los polígonos industriales de las comarcas de O Salnés y Ullán.
Este recorrido comenzó en la recta de Rubiáns, donde ya se encontraron con todos los talleres y empresas vinculadas al sector del metal cerradas a cal y canto, y continuó por casi todos los concellos de la comarca. La movilización provocó pequeñas retenciones de tráfico en la entrada de Vilagarcía sin consecuencias.
El principal objetivo para los responsables sindicales que ayer participaron en los piquetes fue lograr que empresas de la importancia de Extrugasa, Fundiciones Rey o Hierros Santa Cruz permaneciesen sin actividad durante toda la jornada, lo que les lleva a catalogar el primer día de movilización como “un auténtico éxito”.
Fernando Ramos, responsable sindical de Comisiones Obreras, apuntaba ayer que “hemos conseguido que una gran mayoría de empresas cesasen en su actividad, sobre todo aquellas con un número importante de trabajadores y donde la acción sindical se encuentra más asentada”.
Sólo unas pocas empresas, apunta Ramos, “de carácter familiar o sin ningún tipo de representación sindical continuaron trabajando en algunas obras aisladas, pero creo que hemos logrado que la mayor parte del sector se mantenga unido frente a la patronal en busca de un convenio justo para los trabajadores”. Insiste en que se trató de una jornada “tranquila” y sin incidentes en ninguna de las fábricas o talleres que se visitaron y en los que todavía había algún tipo de actividad, como ocurrió en Hierros Santa Cruz de Cambados.
Las movilizaciones continúan hoy, donde los trabajadores del metal se van a concentrar, otra vez en las inmediaciones de la recta de Rubiáns para comenzar su recorrido y acudir de inmediato a aquellos puntos en los que no se esté respetando la jornada de huelga.
Un pulso que puede acabar siendo indefinido
Las tres centrales sindicales, CIG, CC OO y UGT llevan varios días celebrando asambleas en las que se convoca a la movilización conjunta de todos los trabajadores del sector. En sus reivindicaciones están apoyados por Esquerda Unida de Vilagarcía, apoyo transmitido por el edil Ramón Bueno.
Tras el fracaso de las negociaciones, en las que la patronal llegó a “plantar” a la propia Xunta de Galicia que trató de mediar en el conflicto, los trabajadores optaron por esta movilización de dos jornadas de duración para ejercer “mayor presión” sobre la patronal y conseguir las mejoras que vienen reivindicando. El objetivo inicial es que los representantes de las empresas se sienten a negociar mañana, pero en caso de no conseguirlo, no se descarta que se vuelva a convocar una huelga indefinida para próximas jornadas, similar a la que paralizó Vigo hace unos años.
Las reivindicaciones principales de los sindicatos son una reducción de la jornada laboral y un incremento del salario base, así como que el convenio que se firme tenga una vigencia de solo un año. Por el contrario, los empresarios del metal creen que el documento debe ser efectivo durante 24 meses y que el salario se mueva conforme al IPC.