J.F. - VILAGARCÍA
La asociación de vecinos de A Torre salió "bastante satisfecha" de la reunión mantenida con la alcaldesa de Vilagarcía, Dolores García, y el concejal delegado de Urbanismo, Marcelino Abuín. El propósito principal del encuentro era presentar al nuevo equipo directivo de la asociación, fruto de las recientes elecciones en las que sólo se presentó una lista, la encabezada por Juan Davila.
Como reconoce el propio Davila "esto era una toma de contacto, aunque uno siempre acude con tres o cuatro puntos debajo del brazo para ver cómo respiran ciertos asuntos". Básicamente todo lo abordado en la tarde noche del martes estuvo relacionado con obras de reformas en este barrio vilagarciano, algunas de ellas prometidas desde hace tiempo por el gobierno local.
Desde el sillón de mando de Dolores García recibieron varios compromisos que hacen que el colectivo vecinal entienda como "positivo" el encuentro, por encima de algunas largas y promesas menos seguras. El compromiso más firme lo obtuvieron en relación a la plaza de San Miguel, cuya reforma viene siendo reclamada desde hace tiempo. Dolores García se comprometió a que antes de que finalice el mes de septiembre esa obra esté concluida. Sin embargo la cruz la puso otra plaza, la de A Bouza, proyecto que se tendrá que retrasar una vez más a raíz de los problemas generados por un garaje de un vecino, aunque desde el gobierno local se prometió la búsqueda de nuevas alternativas.
En los alrededores del centro cultural se llevarán a cabo también algunas actuaciones, como ya se había hecho público en su día, con cargo a los fondos anticrisis. Por un lado se construirá un muro de contención en el terraplén anexo al parque infantil –para evitar desprendimientos– y por el otro se limpiará la explanada cercana para habilitar una zona de aparcamientos.
Los vecinos aprovecharon el encuentro con Abuín y García, para recordar otras promesas incumplidas del gobierno local. "Aprovechamos para mandarle un recado a Dolores Couso, que en su día nos prometió una limpieza general del barrio que todavía no se ha llevado a cabo" explica Juan Davila.
El resto de reformas planteadas se ciñen al interior del centro cultural, como son la ampliación de los baños o la habilitación de una cocina para poder llevar a cabo diversos cursos. Otro compromiso muy valorado por los vecinos es el de mantener reuniones periódicas con la asociación, cada 3 o 4 meses, para analizar la evolución de las obras y actuaciones futuras. "Es importante ya que somos un equipo nuevo con muchas ganas de trabajar", asegura Davila.