LOS SERVICIOS DE EMERGENCIA REALIZARON UN FÉRREO CONTROL DEL TRÁFICO EN EL PELIGROSO VIAL
F. FRIEIRO / VILANOVA
San Simón puede vanagloriarse de ser una de las pocas citas gastronómicas y religiosas de la comarca de O Salnés que ha logrado capear la creciente crisis económica. La parroquia vilanovesa de Baión despidió ayer sus festejos más multitudinarios y conocidos con una buena recaudación en los bolsillos de las "pulpeiras", "rosquilleiras" y también en los bares y restaurantes del entorno. Como no podía ser menos, y como ya indicaban las previsiones, fue al filo del mediodía de ayer cuando se registró un mayor número de visitantes ansiosos por probar el que, después del de Santa Marta de Pontearnelas, es el mejor "polbo á feira" de toda la comarca arousana.
De todos modos muchas de las "pulpeiras" coincidían ayer en que la bajada de los euros en los bolsillos de los consumidores "se ha dejado notar" e indicaban que "cuando antes comían dos o tres raciones ahora sólo vienen a probar y se conforman con una".
Pese a todo, los puestos ambulantes volvieron a "colapsar" los dos lados de la carretera que une Vilagarcía con Pontevedra. Aunque la peligrosidad para los peatones es evidente, no se lamentó ningún incidente de gravedad durante los tres días que duraron los festejos.
Opinión frente al cambio
Lo cierto es que ayer en todas las comidas el tema recurrente era la nueva ubicación del campo de la fiesta. La ejecución de las obras que dotarán a la parroquia vilanovesa de un polígono industrial y los trabajos que la Consellería de Política Territorial está realizando en la Variante Norte han obligado a la comisión de fiestas a modificar el lugar que, durante décadas, se utilizaba para asentar a las orquestas durante la verbena. Los vecinos coincidían en que la nueva opción "divide un poco la fiesta" aunque, señalaban, "es cuestión de ir acostumbrándose poco a poco". De lo que nadie habla por el momento es de la peligrosidad que suponen los "chiringuitos" pegados a la calzada o los numerosos peatones que circulan a sus anchas en uno de los viales más transitados de la provincia de Pontevedra. Por este motivo, los servicios de emergencia del municipio vilanovés y varios agentes de la Guardia Civil de Tráfico intensificaron ayer los controles en la zona lo que, pese a todo, provocó serias retenciones sobre todo a última hora de la mañana y a primera hora de la noche.
Hoy todo volverá a la normalidad. Las "pulpeiras" y los vendedores ambulantes recogerán los últimos bártulos y dirán adiós al nuevo recinto y a la popularidad del San Simón de Baión hasta el año que viene.