Así que, llegado el día y acabada la romería del monte Gaiás -en la que no faltaron, como en cualquier otra que se precie, fieles más o menos devotos y algún pícaro- cabe preguntarse para qué diablos se organizó. La respuesta habrá de esperar hasta que los portavoces convengan, o no, las conclusiones, pero la sensación más común entre los que siguieron las sesiones es que para este viaje no hacían falta alforjas; investigar, lo que se dice investigar, no se investigó algo que no se supiera, y los cazadores de escándalos se quedaron con las ganas. Jo.
(Es cierto, desde luego, que entre lo que unos preguntaron y otros respondieron se intuye que aquello -o sea, la Cidade da Cultura- tenía un régimen de funcionamiento sui generis, que bien podía definirse como "familiar" -por la abundancia de parientes, sobre todo primos: los genealógicos cobraban y los demás, sociales, aportaban vía impuestos los haberes-, pero eso no es delito, sino y como mucho un fallo de gestión. Que ya estaba dicho por el Consello de Contas, con lo que, por no haber, ni hubo tomate.)
Dicho eso, que parece obligado, ha de añadirse que no todo resultó negativo: la intervención que ayer protagonizó el señor presidente de la Xunta estuvo a la altura que se esperaba y planteó la necesidad de que, a partir de ahora, el país asuma lo hecho, mire para adelante, lo rentabilice e incluso presuma de ello. Atrás quedan los tiempos en que don Emilio descalificaba con voz de trueno y referencias al antiguo Egipto la obra como tal, pero tampoco debe extrañar: entre la oposición y el poder hay gran distancia y otra perspectiva,así que pelillos a la mar.
Conste que no lo tenía fácil el señor Pérez Touriño: insistió mucho en los cambios entre lo que heredó y lo que pilota tras el inventario y hay que darle el mérito que tiene, pero sabe, y desde luego se le notó, que ni esos cambios invalidan las críticas que en su día produjo contra el complejo ni mucho menos sirven de soporte para creer que de verdad lo de ahora es otra cosa. Y en ese sentido tienen razón, aunque sea políticamente incorrecta, los de la Asociación ésa que le reprocha al PSOE y al Bloque haber hecho realidad el sueño de don Manuel Fraga. C´est la vie.
La moraleja que nadie formuló pero que todos insinuaron -incluso el PP, que envió a la sesión de cierre al portavoz mayor, señor Ruiz Rivas, quizá para solemnizar la ocasión- es que ahora lo que procede es mirar al frente, pensar en el futuro y ver de digerir todo eso de modo que nadie perezca de un atracón. Voluntad existe, y visión estratégica también -el señor presidente vinculó el remate de la Cidade a la llegada el AVE, e insiste en el 2012 para ambos: es más probable aquel que ésta, pero ya se verá- y por tanto hay margen para la fe. La esperanza es virtud distinta
Y por insistir que no quede: sería estupendo que la oferta que ayer puso sobre la mesa don Emilio se acepte por los demás, y que así se acabe la vaina. Pero eso se verá dentro de muy poco, cuando empiecen a discutir, sus señorías, las conclusiones.
¿O no...?