Agotada, de momento, la fórmula del cheque-regalo para ir sumando votos de cara a las elecciones de marzo, parece que el PSOE se descuelga ahora con tremendo Panel de Intelectuales Progresistas (PIP para los amigos). Nada menos que 14 expertos, tres de ellos premios Nobel, asesorarán al Partido Socialista para elaborar su programa electoral. Todos, se dice, tienen una impecable trayectoria progresista, un consolidado prestigio y una demostrada valía profesional. Hasta ahí, la noticia suena bien. A continuación viene, sin embargo, una relación de nombres: Caldicott, Stern, Rifkin, Duru-Bellat, Iversen, Lakoff... En un primer momento, vistos todos juntos y de carrerilla, da la impresión de que a alguien se le ha colado, por error, la alineación de la selección islandesa de fútbol. Pero no hay errata. Resulta que entre la nómina de ilustres elegidos no hay un solo español.
Se vuelve a demostrar que con el PSOE todo es posible. Incluso que les prepare el programa electoral un grupo de asesores que no ha tenido nunca relación alguna con España. Como ese equipo que empieza mal la liga y tira de talonario en el mercado de invierno, Blanco, Caldera y el resto de gurús del socialismo español llaman al rescate de la Z de Zapatero a un elenco de estrellas que, por muy brillantes que sean en su desempeño profesional, en su gran mayoría no sabrían nombrar más de seis o siete provincias españolas (alguno de ellos ni tres). Los futboleros saben que esos fichajes desesperados del mes de diciembre casi nunca funcionan, crean mal ambiente en un vestuario que suele confiar en los de casa y son acogidos con indiferencia por una afición que ya está de por sí mosqueada.
En este caso, además, los fichajes foráneos son particularmente injustos. El plantel nacional está más que sobradamente preparado para afrontar el reto de derrotar de nuevo a Rajoy y no se le está reconociendo esa valía. Y es que no creo que ninguno de los elegidos vaya a dar mejor solución a la escalada de reivindicaciones separatistas que estamos viviendo en los últimos tres años que el aliado socialista Carod Rovira. Tampoco veo a nadie de "los 14" más preparado que Magdalena Álvarez para ofrecer a España unas mejores infraestructuras ferroviarias. Ni una política exterior más valiente, vigorosa y eficaz que la que con mano de hierro despliega Moratinos. No veo a ninguno capaz, tampoco, de facilitar a los jóvenes mejores posibilidades de acceso a la vivienda que las que nos ofreció en su día Trujillo (casas de 35 metros), o a día de hoy Chacón (albergues para los sin techo). Y desde luego no podrán seguir defendiendo a capa y espada el catalán y el vasco en detrimento del castellano porque ni siquiera saben de la existencia de aquellas lenguas.
Ánimo, en definitiva, a las bases de la coalición tripartita a que se rebelen contra esta iniciativa carente de toda razón de ser. No creo que sea justo marginar a quienes tan buen papel están desempeñando en la difícil tarea de gobernar este país tan peculiar. Y si, al final del camino, deben ser los de fuera los que nos digan lo que tenemos que hacer, por lo menos que se dé entrada en ese Panel a gente igualmente progresista pero que hable nuestro lenguaje, para que el pueblo los pueda entender. A Hugo Chávez en primer lugar, naturalmente.