12 de septiembre de 2017
12.09.2017

Amor ciego

12.09.2017 | 01:26
Amor ciego

Escuché tres buenas frases esta semana; una práctica, otra teórica y la última más trascendente. Quizás aún me parecieron mejores porque he sobrevivido a un mes de agosto en el que mis hijos han intentado convencerme día tras día de las bondades del reggaetón y de la profundidad de las letras de Beret. Después de eso, casi cualquier frase alcanza nivel de adagio con solo escucharla una vez.

La primera la pronuncia Will Smith haciendo el papel de un edulcorado Mr. Scrooge en "Belleza Oculta" (película prescindible donde las haya): "No tienes que pedirle permiso para ser su padre", le dice a su amigo recién divorciado y apartado por ello de su hija adolescente. Es verdad, una verdad preexistente como otras muchas, sobre las que se ha legislado sin respetar así su naturaleza, su esencia de realidad que nos precede. Y de este modo, una afirmación cierta, se convierte en opinable por someterla a la decisión de un juez o al referéndum de desconocidos con derecho a juzgar la vida de cualquiera. Padres con derecho de visita, ¡derecho de visitar a sus hijos!; pocas expresiones tan desacertadas, tan injustas en (la) realidad.

La segunda de las frases es más teórica, pero es de esas, que puesta en práctica cambia vidas: "La única manera de moderar el deseo de tener es aumentar el deseo de ofrecer", de Higinio Marín, filósofo.

¡Y la última!, la última es de Albert Espinosa y creo que encierra más misterio del que muestra su simpleza: "Todo el mundo debería tener un amor ciego que le abriera los ojos".

*Abogada

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