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La audiencia que Telecinco ha creado

01.08.2017 | 04:53

Jordi González lleva dos domingos gritando a los tropecientos personajes que llenan "Mad in Spain". Grita a quien grita para que no grite. No calla pidiendo que calle quien no calla. No escucha a quienes no escuchan para que escuchen. Habla a la vez que los que hablan a la vez para que no hablen a la vez. Pero eso son los momentos buenos. En los malos, esos raros instantes en que los participantes, válgame el cielo, hablan de uno en uno y de esa forma tan aburrida que proporciona la educación y el respeto a los demás, González se pone nervioso porque sabe que pierde audiencia. Esa audiencia que Telecinco ha creado. Telecinco es una cadena de bomberos pirómanos. Lleva lustros apagando fuegos que ella misma provoca. Bueno, haciendo que los apagan. Llenan los platós de material inflamable, hacen saltar chispas y luego se sorprenden de los incendios. Invitados enfrentados, conflictos manifiestos o latentes, heridas sin cicatrizar, lucha de egos en platós repletos de tertulianos e invitados que tienen que luchar para hacerse oír, para justificar que los vuelvan a llamar, para acaparar unos segundos más el micrófono. Y eso sin olvidar los montajes, claro. En medio, los presentadores se encargan de provocar fricciones y subir la temperatura. Administran el lanzallamas. Y luego, cuando el fuego empieza a extenderse, van corriendo con la manguera, pidiendo orden, tranquilidad, educación. "Por favor. ¡Por favor! ¡¡¡Por favor!!!", grita Jordi una y otra vez. Hay que ver cómo se ponen las fieras a nada que las azuzas.

Ese es el mayor éxito de Telecinco: que los invitados no hagan caso a los presentadores, no callen, se enfaden, griten, insulten, amenacen con demandas, se porten mal y, con suerte, el incendio vaya tan bien que alguno marche del plató. En el último "Sábado deluxe", Sonia Monroy tuvo una enganchada de aúpa con la presentadora, María Patiño. Gritos, golpes, huida iracunda, truenos y aparato eléctrico. Tras la tempestad, la calma y la vuelta al plató. Un éxito. "Esto no lo había visto en mi vida", dijo un desconcertado David Alemán, que debutaba como copresentador. Se ve que no forma parte de la audiencia que Telecinco ha creado y no está acostumbrado al negocio. Él sabrá si quiere acostumbrarse.

www.antoniorico.es

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