Dimisión de Pedrosa

09.07.2017 | 03:17

Tras la elección de Manuel Fraga como vicepresidente y ministro de la Gobernación en diciembre de 1975, Fernando Pedrosa, Joaquín Queizán y Antonio Puig viajaron a Madrid para saludar al nuevo hombre fuerte del país.

Un Fraga exultante recibió con agrado en su despacho la visita de sus viejos amigos pontevedreses, sobre todo Puig quien llegado el momento le espetó a bocajarro mirando a Pedrosa: "Supongo Manolo que no se te habrá ocurrido cesar a éste"?.Desconcertado por un requerimiento que no esperaba, Fraga miró a ambos y luego contestó con cierta sorna: "Pues tendrás que convencer a él y no a mí, porque tengo su dimisión sobre la mesa desde el otro día"?.

La sorpresa fue mayúscula entre la embajada pontevedresa, hasta que Pedrosa no tuvo más remedio que explicarse: "Es que a vosotros os conviene tenerme de gobernador para hacer lo que queráis porque somos amigos, pero yo quiero dejar a un lado la política".

Queizán disfrutaba mucho contando esta singular anécdota y Pedrosa abandonó el Gobierno Civil tres meses después, tal como quería.

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