02 de junio de 2017
02.06.2017
sol y sombra

Errores

02.06.2017 | 02:28
Errores

El acierto en la interpretación del modelo socialdemócrata llevó durante años al PSOE al éxito: a ganar elecciones y representar una alternativa fiable de poder para un amplio sector del voto moderado de la izquierda y hasta de la derecha. La pérdida de ese modelo, desde hace tiempo en crisis, lo ha conducido a la indefinición actual. Pero no solo ello, sino también los malos liderazgos y las estrategias equivocadas debido, como ha sucedido últimamente, a los cantos de sirena del populismo que se ha convertido en la teoría más seductora del nuevo agitprop.

La explicación está en las primarias socialistas donde Pedro Sánchez ha remontado el vuelo aupado por las bases que buscaban un ajuste de cuentas con la organización. Ambos discursos, el del ganador, Sánchez, y el de la derrotada Susana Díaz, han coincido en el oportunismo demagógico populista. El primero invocando los derechos de la militancia que la dirección se empeña supuestamente en secuestrar, los de abajo contra los de arriba; la segunda, sacando a relucir a la vieja guardia y rodeándose de ella de la manera que menos le convenía para frenar a su adversario.

El aparato del partido, en vez de buscar un candidato capaz de generar ilusiones, prefirió enfrentarse sin demasiada convicción a la víctima que había despojado de atributos confiando en Díaz, que hace tres años cometió el inmenso error de poner a Sánchez en circulación para poder manejarlo. En la reciente historia, nadie ha hecho tanto daño al partido como ellos.

El primer descreído era seguramente el propio presidente de la Gestora, Javier Fernández, que apoyó a Susana Díaz e intentó hacer de la necesidad virtud sin demasiado éxito. Aunque solo fuese por una simple cuestión de rigor intelectual, Fernández no pudo ver gran cosa en ninguno de los dos aspirantes.

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