24 de mayo de 2017
24.05.2017

Suelo industrial

24.05.2017 | 02:05
Suelo industrial

Con el repunte de la economía y la consolidación del crecimiento, las empresas vuelven a la senda de crecer o morir y por tanto retornan los intentos de cruzar la línea de los nuevos proyectos empresariales. Además, las cabezas tractoras de los sectores económicos estimulan el desarrollo de los cluster empresariales y por tanto las empresas en sus desarrollos, así como los nuevos emprendimientos aparecen como estimulados demandadores de suelo industrial muy localizados.

Ya fueron tiempos en los que en cualquier "leira" se empieza a desarrollar un taller, luego las oficinas, luego las ampliaciones y cuando nos fuimos dando cuenta teníamos consolidadas zonas industriales, sobre la ausencia total de infraestructuras que se unía además a su cercanía a núcleos urbanos, con lo que la demanda siempre superó a la oferta y así los precios se fueron rápidamente tanto hacia arriba que hace que la ubicación de los nuevos proyectos contasen con uno de sus hándicaps principales, el coste de la inversión en suelo.

Por otra parte, al menos en el sur de Galicia, sin proponérnoslo aparece un competidor agresivo que contando con sus propios problemas de falta de desarrollo económico se tiran literalmente a la piscina, ofreciendo máxima flexibilidad administrativa y costes operativos y de suelo de saldo que obviamente las empresas han de considerar.

Mientras esto sucede hay desarrollos de polígonos industriales llevados a cabo con el interés de traer para tu ayuntamiento a las empresas, pero también por una razón de peso que solemos no valorar, como es la reubicación de instalaciones, como almacenes, talleres y otras instalaciones que se fueron desarrollando en núcleos urbanos y que ya no la modernidad exige el cambio, sino por razones operativas en los movimientos de mercancías, materias primas y demás que necesitan ser transportados en vehículos cada vez más grandes y por tanto hay que sacar las instalaciones de los núcleos poblados, aun así todos podemos recordar lo que nos sucede en donde vivimos y seguro que hay una instalación industrial o de servicios que no debería estar entre las casas.

Por eso creo que es injusto calificar de capricho muchos de los polígonos industriales en Galicia que las autoridades locales y la propia Xunta estimularon su creación y desarrollo a pesar de que ahora hay en muchos lugares una oferta que necesitará mucho tiempo para ser satisfecha.

*Economista

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