03 de mayo de 2017
03.05.2017

Zuckerberg quiere ser Julio Verne

Los augurios de un mundo virtual se topan con las limitaciones físicas del ser humano

03.05.2017 | 02:01
Zuckerberg quiere ser Julio Verne

Año 1999. A las puertas del tercer milenio, en las caóticas calles de una ciudad ficticia se pone de moda el comercio ilegal de recuerdos. Tan fácil como colocarse unas gafas de realidad virtual, insertar un disco y comenzar a vivir las experiencias de otros como si fueran propias. El guion de "Días extraños", un filme que pasó por las pantallas sin hacer demasiado ruido, fue ideado por un joven James Cameron en 1995. Dos décadas más tarde, el augurio del director de Titanic se ha cumplido, pero a medias. Las gafas de realidad virtual ya existen, pero eso de infiltrarse en la vida privada del vecino queda aún lejos.

La voluntad del cine de adelantarse a la realidad virtual no es nueva. Solo hay que pensar en el vanguardista sistema de comunicación de Star Wars, con sus protagonistas convertidos en hologramas. Quizá por el sueño del ser humano de superar los límites físicos y conquistar el mundo virtual que parece vislumbrarse en el horizonte.

Similar es el ensayo de gurú del fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, quien predice la sustitución de los móviles inteligentes y las televisiones por "pantallas virtuales" en las que el cerebro será quien dé las órdenes, mandando a la cola del paro a los actuales teclados. "Es bastante sorprendente la cantidad de cosas físicas que no necesitan ser físicas", ha apuntado Zuckerberg en una conferencia para expertos en fechas recientes.

Juega Zuckerberg a convertirse en el Julio Verne del siglo XXI, anticipando como el genial escritor tecnologías como los submarinos eléctricos, la radio o una especie de red de comunicación internacional a la que hoy llamamos internet. Lo hace aupado por el éxito incontestable de la red social número uno, aunque quizá se olvide de la naturaleza física del hombre. Antes que él, otros auguraron la muerte del libro tradicional a manos de los "ebook" o la transformación de la radio analógica en digital, hitos que nunca llegaron a producirse. Quizá el factótum de Facebook confía demasiado en sus primeros aciertos y, como Nostradamus, se equivoque en sus apuestas más innovadoras.

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