07 de febrero de 2017
07.02.2017

Divergentes

07.02.2017 | 01:49
Divergentes

Ciudadanos aligera la mochila ideológica con la convicción de que urge ocupar poder. Sin horizonte de gobierno toda la energía de los partidos en fase de maduración tiende a volcarse en su propio seno hasta derivar en guerra fratricida. Para muestra, Podemos, el otro antiguo emergente ahora ya en fase aceleradamente divergente por la discrepancia de fondo de cómo satisfacer el afán natural de ejercer el gobierno que tiene toda organización política.

Albert Rivera ha sufrido las primeras refriegas (leves, apenas unos arañazos) a costa del abandono, ya consumado, de la socialdemocracia. Ciudadanos se define ahora como liberal progresista. Cabría preguntarse si se puede ser liberal y retrógrado. La respuesta es sí y el ejemplo Esperanza Aguirre. Por contraste, el ideario naranja apunta a que la intención es componer una derecha centrada, moderna y aseada, capaz de deslindar el ámbito individual del espacio público, que controle poco nuestras haciendas y se olvide de nuestras vidas particulares. Una derecha que, a su manera, ya está instalada en el PP pero todavía resulta poco visible por el tapón generacional que encarna Rajoy.

Con sus repetidas invocaciones a Adolfo Suárez, Rivera quiso presentarse como heredero del centrismo, pero el centro es una suerte de polo norte magnético, una referencia oscilante, como la voluntad de los electores, que no coincide con el territorio ocupable del norte geográfico. Al optar por la etiqueta liberal, Ciudadanos pierde ambigüedad y ya nadie puede llamarse a engaño.

El alejamiento de la socialdemocracia es, además, una manera de tomar distancia de un espacio ahora muy problemático, marcado por los conflictos del PSOE y de Podemos. El próximo fin de semana Vistalegre dejará, previsiblemente, una derrota y una escisión. La victoria de Iglesias y sus "cortesanos" ("Cortigiani, vil razza dannata", clama Rigoletto) será letal para el errejonismo, como ya ocurrió en el banco de pruebas de Madrid. ¿Y alguien ve a Iglesias en un papel secundario si se impusiera su número dos? De la ruptura de Podemos saldrá, por una u otra vía, alguna forma de socialdemocracia más radical que la del PSOE, una vez que Errejón y los suyos se olviden de cierta cacharrería intelectual muy propia de universitarios.

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