30 de diciembre de 2016
30.12.2016

2017: construcción, ¿va o no va?

30.12.2016 | 02:52
2017: construcción, ¿va o no va?

El grado de confianza en la economía tiene un reflejo importante en uno de los sectores económicos más visibles para todos. Cuando vemos obras en ejecución, grúas en funcionamiento, movimientos de camiones con sus pesadas cargas ocupando nuestras vías, padecemos la servidumbre de las molestias que nos ocasionan, pero lo que es evidente es que muestran que la economía se encuentra en plena ebullición.

Aún no tenemos percepción de que las obras han vuelto, dado que el sector se ha visto disminuido entre 2009 y 2014 de una forma brutal, debido a que las edificaciones tanto residenciales como no residenciales y la licitación pública, se redujeron en un 9% anual de media.

La recuperación actual es lenta, pero al menos es positiva y tenemos por delante un ejercicio 2017 que esperemos consolide la tendencia positiva comenzada en 2015, donde el sector de la construcción gallego creció un 3,7%, representado el 6% del PIB y está dando ocupación a aproximadamente 68.000 personas, un 7% del total. A lo largo de 2016, los trimestres transcurridos han ido arrojando datos que confirman la tendencia positiva, después del período de crisis.

Las reformas introducidas en el sector financiero con la vuelta del crédito hipotecario y la reducción de los tipos de interés han vuelto a hacer atractivo el sector de la edificación residencial, habiendo experimentado el retorno del pulso positivo de la demanda de viviendas y esto ha inducido el incremento de los precios, con lo que el mercado vuelve a moverse, de tal forma que es de esperar que las drásticas reducciones en la construcción de nuevas viviendas, se vean compensadas por un mercado más equilibrado que dé respuesta a las necesidades de una demanda más selectiva e inteligente.

Por su lado la licitación pública no va bien en Galicia, registrándose importante ratios de disminución de actividad en el último trimestre que confirma un tobogán de vértigo. La inversión de las administraciones no solamente constituye un factor de crecimiento económico puntual, sino que aporta infraestructuras que son necesarias para la sostenibilidad del crecimiento necesaria para el desarrollo social y económico del país. El AVE está centrando el debate político sobre infraestructuras, pero creo que el papel, tanto de la Xunta como del resto de administraciones, debe ser más diversificado, integrador y fortalecedor de las estructuras que necesitamos para nuestro avance económico.

*Economista

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