Férvido y mucho

¿Se crearán millón y medio de empleos?

18.12.2016 | 18:18

En el primer trimestre de 2013 la tasa de paro alcanzó el record histórico del 27%: 6.202.700 personas. Pero como el momento más oscuro es antes del amanecer, dicen los sefardís, en 2015 y 2016 España fue el país de la zona euro que creó más empleo. El Gobierno prevé la creación de más de 1,5 millones de empleos para acabar en el cuarto trimestre de 2019 por encima de los 20 millones de ocupados. Algunos expertos discrepan de estas cifras.

Las previsiones a medio/largo plazo se establecen con un notable margen de error. Que se cumplan o no las previsiones de crecimiento (2,5% del PIB en 2017; 2,4% en 2018 y 2019) depende de variables exógenas a la política económica española: que el precio del petróleo no pase de 55 dólares, que el tipo de interés real siga bajo, que la deuda del Estado a diez años se coloque con una prima de riesgo igual o levemente superior a la actual. Aun así, hay que tener en cuenta que las anteriores favorables circunstancias también fueron compartidas por otros países de la zona euro los últimos años siendo España quien mejor las aprovechó, sobre todo en términos de creación de empleo.

El mantra de la productividad

De todas las críticas de los expertos a las previsiones del Gobierno solo una, que se ha convertido en una especie de mantra, me interesa verdaderamente. Esto es, que el crecimiento extensivo de mano de obra (en lugar de intensivo, dotando a menos empleo de más capital) perjudicará a la productividad. Consideran los expertos, hay que aumentar la productividad, lo cual llevará al crecimiento de los salarios. Sin duda: al crecimiento de los salarios y del paro. La productividad, creo yo, debe incrementarse en sectores en los que está en juego su viabilidad al ser el progreso técnico y la competencia muy fuertes. Pero en otros sectores el aumento de la productividad genera paro o no ayuda a disminuir el desempleo. Tomemos como modelos el sector del turismo y el de las biotecnologías.

La facturación de la industria de la biotecnología -según la patronal Asebio- ascendió en 2014 a 107.788 millones de euros alcanzando el 10% del PIB, comparable casi al turismo. No obstante, la industria de la biotecnología solo aportaba en esa fecha al empleo español 178.000 puestos de trabajo. Empeorando las cosas, las empresas biotecnológicas puras, las que exclusivamente se dedican a esta actividad, también conocidas en el sector como las biotech, destruyeron en 2014 dos mil puestos de trabajo (tendencia iniciada en el 2012) aumentando ventas e inversión. Aunque las biotech vuelvan a crear empleo no se espera por ahí reducción del paro.

España, por la universalidad de su lengua, por su clima, por su cultura, por sus museos y monumentos, por sus tradiciones, por la belleza de sus paisajes, por sus quilómetros de costa, por la amabilidad de sus gentes, por sus vinos, por su cocina, por su seguridad, por su sanidad, por la abundancia y calidad de sus comunicaciones, por su flora y fauna, por sus precios, tiene todas las condiciones para ser, y es, potencia mundial en turismo. Abundante y diversificado. Popular y selecto. En qué cabeza cabe intentar aumentar la productividad del sector substituyendo camareros por robots o destruyendo hoteles de dos estrellas para construir en su lugar palaces de lujo.

El modelo productivo español, la combinación de sus motores productivos con alta y baja productividad permite, por una parte, generar valor añadido y, por otra, crear empleo. Podríamos estar mejor pero tampoco nos va tan mal. De hecho, somos ejemplo para muchas naciones. El mantra del aumento de la productividad no es generalizable a todos los sectores y conlleva además efectos perversos en ciertas circunstancias: genera paro y convierte en obsoletas las cualificaciones de mucha mano de obra.

Lo que subyace en las críticas relativas a la creación de más de millón y medio de empleos en los próximos años se sintetiza en una correlación conocida como ley de Okun y en la curva de Beveridge. Trataré en otra ocasión la ley de Okun, hoy me interesa la curva de Beveridge.

Curva de Beveridge

La curva de Beveridge -en honor del economista inglés William Beveridge por su artículo Full Employment in a Free Society, 1944- o curva u/v (u por Unemployment rate y v por Vacancy rate, respectivamente tasa de desempleo y tasa de empleos sin cubrir, vacantes) representa en un gráfico cartesiano (con fines didácticos, en la práctica es una construcción empírica) la relación negativa -curva hiperbólica- entre la tasa de paro y la tasa de empleos vacantes respecto a la población activa.

Sin entrar en profundidades teóricas, la curva de Beveridge pretende explicar la coexistencia del paro con empleos sin cubrir.




Haz click para ampliar el gráfico

Hay que distinguir dos tipos de movimientos: desplazamiento sobre la curva y desplazamiento de la curva. La intersección de la curva con la bisectriz del primer cuadrante en el punto A (ver la figura que acompaña al artículo) significa que la tasa de paro es igual a la tasa de empleos vacantes (u°=v°). En esta situación hay un problema de asignación o emparejamiento (Matching process) entre los puestos ofertados y los perfiles profesionales. Los empresarios constatan que los perfiles de los desempleados no corresponden a lo que desean, para asignarles el empleo disponible, o las preferencias de los desempleados no se acomodan a las características de las vacantes. Evidentemente, puede haber diez vacantes de domador de tigres y diez desempleados sin que por muy buena voluntad que pongan empresarios y parados se consiga emparejar ni un binomio vacante-parado. El desempleo, en esta situación teórica que corresponde a la tasa natural de paro -friccional o estructural (o ambos)- no depende de la demanda, la cual se manifiesta a lo largo/sobre la curva.

Se observa en la figura que, a partir del punto A, hacia arriba y hacia la izquierda el desempleo disminuye; hacia abajo y hacia la derecha el desempleo aumenta. Durante los periodos favorables de expansión económica la demanda de trabajo (oferta de empleos de las empresas) es fuerte y, ceteris paribus/permaneciendo el resto constante, la tasa de paro baja al crear la actividad económica más empleos de los que se destruyen. La consecuencia es que la tasa de empleos vacantes (v) aumenta. Por otra parte, durante los periodos recesivos o de baja coyuntura económica la economía destruye más empleos de los que crea y, ceteris paribus, la tasa de paro (u) aumenta. Consecuencia, la tasa de empleos vacantes tiende a disminuir.

Después de Lord Beveridge, varios trabajos teóricos y econométricos intentaron fundamentar la curva como una relación de largo plazo entre u y v. Los trabajos econométricos sugieren que la curva de Beveridge se desplaza históricamente a lo largo de la bisectriz del primer cuadrante (hacia el origen, disminuye el paro; hacia fuera, siguiendo la bisectriz, aumenta el paro) toda vez que las modificaciones coyunturales (a corto plazo) o estructurales (a largo plazo) facilitan o contrarían el encuentro entre oferta y demanda en el mercado del trabajo. Cuando la curva se acerca al origen de coordenadas el mercado del trabajo funciona de manera fluida (eficiencia en el emparejamiento) y registra una mejor adecuación entre los perfiles de los parados y los puestos ofertados. Lo contrario sucede cuando la curva se aleja del origen de coordenadas siguiendo la bisectriz (ineficiencia en el emparejamiento).

Puede haber varias causas respecto a lo anterior. Variación de la tasa de actividad, de la tasa de paro friccional, de la tasa de cualificación o empleabilidad, de la política de formación o educación, de las actitudes frente al trabajo según género, edad, movilidad de mano de obra, política de jubilación, eficacia de las oficinas de desempleo, etc. Más específicamente, factores que pueden manifestarse en la curva son: a) el esfuerzo en la búsqueda de empleo aumenta la probabilidad de contratación; b) las empresas prefieren a los recién desempleados que a los parados de larga duración quemados por una infructuosa búsqueda de empleo.

Según un trabajo de 2015 de Villar, Maza y Hierro (La curva de Beveridge en España: nueva evidencia para el periodo 2000-2011) se observa que el desplazamiento pronunciado de la curva es indicativo de que el paro estructural ganó terreno durante la crisis económica. Este resultado lo habían encontrado, más o menos, Bentolila, Cahuc, Juan Dolado y Le Barbanchon (2011 Vox, Why have Spanish and French unemploymente rates differed so much during the Great Recession?) al observar empíricamente que la curva de Beveridge se movía hacia la derecha (aumento del paro) y hacia fuera (más vacantes por parado). Desplazamiento que apunta al paro estructural, el cual es difícil de eliminar incluso si la economía crece.

Las anteriores contribuciones al debate de la creación de empleo son a buen seguro pertinentes. Sin embargo, por una parte, no todo el paro español es estructural y, por otra, la década 2000-2011 cae muy lejos: no se recogen los buenos resultados de 2014 ni los extraordinarios de 2015 y 2016. Estoy convencido de que cuando se establezca la curva de Beveridge para 2014-2020 se constatará que tanto las reformas estructurales y de tipo legal como la toma de posiciones de los agentes económicos, especialmente los jóvenes, desplazarán la curva hacia el origen de coordenadas y hacia la izquierda en consonancia con gran creación de empleo.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Suscriptor | Opinión

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Consecuencias de la falta de aparcamiento

El concejal del PSOE de Cangas, Alfredo Iglesias, no llegó al minuto...

 
 

Alea jacta est, Roma!

YO ROMA, ROMA MÚSICA. Anoche estuve escuchando a la tuna en la Plaza Mayor de Salamanca, pero...

 
 

DANIEL CAPÓ

9 de agosto de 1942

Una regla universal nos dice que, casi en cualquier ámbito, las personas excepcionales son...

 
 

EUGENIO FUENTES

Tácticas nuevas para viejas redes

Los atentados por atropello o apuñalamiento no se inventaron en Niza...

 
 

J.M.EGUILETA*

As pontes sobre o río Miño

A historia dun territorio ten moito que ver coa das súas pontes. Iso lle contaba ao equipo da...

 
 

JOSÉ MARÍA PÉREZ ÁLVAREZ (CHESI)

Veranos

Para Luis Rebolledo El verano es un buen tiempo para recuperar la medida del mundo, salvo que...

 
 
Enlaces recomendados: Premios Cine