23 de octubre de 2016
23.10.2016
El mirador de Lobeira

Carambolas y oportunidades

23.10.2016 | 03:28
Carambolas y oportunidades

Gobernar en minoría requiere de mano izquierda pero a la vez saber jugar con la suerte y aprovechar carambolas, que dirían los aficionados al billar o un gambito que prefieren los jugadores de ajedrez.

A Alberto Varela le vienen rodadas, primero con el PP que firmó un Pacto de Ciudad que de momento solo se validó en cuanto a honorarios y ahora por la cresta de la marea que representa Alves en AGE. Entre medias surge un BNG dispuesto a conciliar y Somos Maioría para apoyos en momentos específicos.

Por ello ya no llega con gobernar a base de impulsos o de aplicar la fórmula que tan bien funciona a Rajoy y que ya se practicaba en la Ilustración, aquello de laissez fair.

Vilagarcía no puede dejar pasar más oportunidades. Necesita un gobierno formal, serio y eficaz, que no quiera vivir de las rentas automáticas, a saber subvenciones, IBI, impuestos y tasas reglados.

Y para ello se precisa un equipo fuerte. Alberto Varela tiene la obligación de unir a toda la izquierda para que Vilagarcía sea una ciudad con peso en Galicia y no una aldea preocupada por marmitas.

Ha pasado más de un año de mandato y la ciudad sigue exactamente igual, salvo los cambios lógicos de la inercia política porque el mundo sigue dando vueltas sobre sí mismo y alrededor del sol.

Rotación y traslación son insuficientes en política. A veces un gobierno debe saber acelerar y frenar, girar y trazar elipses, sin miedo de perder la dirección siempre que el punto de llegada esté claro.

Pero ahí está el fallo. La Coporación no sabe hacia donde va y confía demasiado en el timón que mueven los demás partidos y aunque a veces encaucen la singladura de forma óptima, otras causan tremendas turbulencias en el pasaje.

La tibia bajada del IBI es uno de esos factores que causan desasosiego. El gobierno aprovechó la ocasión que le brinda el enfado del edil Miguel Alves con la Esquerda Unida establecida.

Pero esas circunstancias no generan tranquilidad. Basta con mirar las mesas electorales del 25-S o del 11-J. Aunque ahora tienen una nueva oportunidad, pues son 11 de 21.

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