Reconciliación

01.09.2016 | 02:49
Reconciliación

Me entero por la prensa del acuerdo municipal por el que se decide sustituir el nombre de la calle Javier Puig Llamas. Me da cierto enojo entrar en el asunto; pero, bueno, no es cosa de rehuirlo por cuanto un servidor es nieto, por línea materna, de Javier Puig Llamas.

Y entro en el debate con propósito de arreglo y no de conflicto.

No se me alcanza que pueda sostenerse seriamente que el nombre de Javier Puig Llamas, concedido hace sesenta años a una calle de la ciudad, represente motivo de preocupación, malestar, ofensa o agravio para los pontevedreses.

De los datos a mi alcance se me ocurre destacar lo siguiente: Javier Puig Llamas fue persona de carácter afable y bondadoso, ejerció la abogacía de modo sobresaliente y desprendido y, siendo figura muy popular y considerada en nuestra ciudad, en el año 1909 asumió la Alcaldía de Pontevedra, en el año 1931 fue elegido Decano del Colegio Provincial de Abogados y en el año 1937 fue nombrado Presidente de la Diputación Provincial.

En el año 1962 el Ayuntamiento de Pontevedra, presidido por José Filgueira Valverde, pontevedrés que conocía la intrahistoria de la ciudad como pocos, acordó dar el nombre de "Alcalde Javier Puig Llamas" a la calle de nueva apertura que comunicaba las calles Benito Corbal y San Antoniño.

Ahora, sesenta años después, cuando el nombre de Javier Puig Llamas está afirmado pacíficamente en el callejero de la ciudad, viene Marea con el chisme de que tal nombre resulta una provocación difícil de tolerar .... chisme que el grupo mayoritario del Consistorio, el Bloque, aludiendo o esgrimiendo obligaciones impuestas por el artículo 15 de la ley 52/07, ha secundado con todos sus votos.

No asiste razón a Marea; tampoco al Bloque, al que imagino, para no quedarse atrás, arrastrado con muy poco entusiasmo a la controvertida moción de Marea.

Desconfío que Marea, además de saber que Javier Puig Llamas fue Presidente de la Diputación, poco más sabe de su figura humana y social; ignorando así, seguramente y por ejemplo, que fue director de un periódico de la ciudad y presidente, durante muchos años, de una ejemplar asociación de "Jóvenes Exploradores" establecida en Pontevedra.

Y recelo que el Bloque no haya hecho lectura correcta de la nombrada ley de la Memoria Histórica; y es que sólo un entendimiento sesgado y torcido de su artículo 15 puede conducir a que su texto obliga al acuerdo que acaba de ser aprobado por el Ayuntamiento pontevedrés.

Sí, temo que, urgidos por la iniciativa de la Marea, el Bloque haya realizado una lectura e interpretación apresuradas de tal artículo, con el agravante además de haber esquivado el espíritu de reconciliación y concordia a que se alude justamente al principio de la Exposición de Motivos de la citada Ley 52/07.

Ah, ¿dónde la concordia y la reconciliación?

Hace años, cuando las primeras elecciones de la democracia, el Partido Comunista (aunque yo no era miembro) me ofreció encabezar su lista para las elecciones municipales de Pontevedra. Aunque decliné tal deferencia, sí redacté y suscribí el manifiesto que entonces se publicó a favor de la lista del Partido que terminó siendo encabezada por Celestino García Braña.

En tal entonces, no tanto por razones estratégicas, cuanto por convencimiento y evidencia intelectual, el Partido Comunista defendía la política de reconciliación nacional.... cuya idea medular, la superación de la guerra civil, mantiene hoy, a lo que se ve y pese al paso de los años, buena parte de su mérito y vigencia.

Casi cabría decir que hoy más que entonces, y es que si en aquel tiempo había una significativa disposición al abrazo y a la disculpa, en la actualidad se aprecia un preocupante sesgo e inclinación al rebato y hacer cuentas.

Si, bastante gente parece empeñarse torpemente, tanto aquí como allá, en poner obstáculos e inconvenientes a la pacífica convivencia social.

Pues bien, frente a tal ruda torpeza, vayamos al recuerdo del pasado con el propósito de no recaer en lecciones desafortunadas y vivamos el presente con la tolerancia e inteligencia que debe asegurar nuestra convivencia en paz.

Acúdase al pasado con sensatez y reflexión.

Javier Puig Llamas fue un pontevedrés muy significado de fines del siglo diecinueve y primeros cuarenta años del siglo veinte; puede estudiarse su vida y analizarse su obra con la certidumbre de que no se hallará ninguna indignidad.

Ha pasado ya mucho tiempo de su fallecimiento; como es natural, su memoria, como la fama de tantos personajes del ayer, se halla desvanecida, no obstante lo cual su recuerdo pervive y se siente todavía en gentes viejas de la ciudad, entre las cuales ocupa sitio mi familia.

Según deduzco de la noticia periodística, el Concello acordó sustituir el nombre de un histórico pontevedrés, Javier Puig Llamas, por el de otra figura todavía sin designar, dejando por consiguiente el cambio y la efectiva sustitución para momento posterior.

Pues bien, después de todo lo dicho y como buena parte de la Corporación no estuvo conforme con el acuerdo adoptado, me permito sugerir se vuelva a reflexionar sobre el caso de modo que, volviendo sobre el asunto y realizándose un estudio más profundo sobre la vida y obra de Don Javier Puig Llamas, se llegue a la conclusión de que perfectamente su nombre puede continuar identificando la calle que ya lleva su designación.

En otro caso yo requiero: ¿quién se atreve justificadamente a señalar alguna concreta acción injusta cometida por Javier Puig Llamas?

Como imagino que se volverá sobre el asunto, creo oportuno indicar que en la fundación de "La Casa de la Troya" en Santiago de Compostela hay un retrato de Don Javier Puig Llamas, al que se agrega un texto en el que se proclama que persona "sin tacha", era "correcta en el modo y en la expresión", siendo caracterizado como "un espíritu selecto dotado de innata bondad".

Así está escrito y así lo reproduzco. Termino; en el monumento a los héroes de Pontesampaio, inaugurado en el año 1909, en uno de sus laterales, se puede leer: "siendo alcalde de la ciudad Javier Puig Llamas". Respétese tal vieja inscripción y consérvese el nombre de la calle Alcalde Javier Puig Llamas.

Quiero confiar en el coraje y valor de todos los miembros de la corporación pontevedresa para, reconsiderando el caso, actuar en pro de la reconciliación y convivencia pacífica en nuestra querida Pontevedra.

*Abogado y nieto de Puig Llamas

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