tribuna del lector

Inadmisible

30.07.2016 | 02:07
Inadmisible

Inadmisible seguir viviendo una situación irresistible, jalonada por más de medio año con un gobierno en funciones, el despilfarro de dos elecciones y el desprecio a la cordura y al sentido de la responsabilidad.

El irracional comportamiento de partidos políticos, empecinados en mantener absurdas posiciones que impiden la normal formación de un gobierno estable, es algo que no supera ningún test de valoración racional. Curiosamente, estando prácticamente todos contra todos, convergen en el callejón sin salida que impide la gobernabilidad del país.

El Partido Popular, vencedor en ambos comicios, es la única de las cuatro grandes formaciones políticas que mejora resultados; mientras las otras tres retroceden. Por ello y por el hecho de superar en más de cincuenta escaños al segundo clasificado, que los perdedores se atrevan a cuestionar la presidencia del vencedor, da carta de naturaleza a la incongruencia.

El acumulado y progresivo fracaso del PSOE exige la reconstrucción de un prestigioso e imprescindible partido para la alternancia democrática, empezando por la dimisión de su secretario general, como ha hecho su antecesor al ser derrotado, aunque obtuviese un resultado sensiblemente mejor que el alcanzado por el señor Sánchez.

Puede parecer una propuesta muy drástica, pero a veces hay que hacer amputaciones para salvar la vida y el cambio de timonel, probablemente, ayudaría a desbloquear las posibilidades de consenso y es lo que parece desean socialistas tan destacados como Felipe González, Alfonso Guerra, Solana, Corcuera o Bono. En cualquier caso resulta inadmisible el desatino de querer ejercer la oposición y no dejar formar gobierno a que oponerse; como inadmisible es la reiterada negativa a negociar, sin oír ofertas y posibilidades de acuerdo.

Igualmente inadmisible que Ciudadanos anuncie su no para la primera sesión de investidura y que se abstendrá en la segunda; pueril juego del escondite; máxime cuando la lógica esperaba su apoyo a los populares, puesto que es una formación cuyas raíces, se rumorea, están ligadas a Nuevas Generaciones del PP. Un sí que resultaría constructivo ya que ayudaría a sumar 170 escaños, obligando a los socialistas a tentarse la ropa antes de vetar la formación de gobierno.

Podemos, con o sin unión y con síntomas de descomposición interna, es harina de otro costal y, por supuesto, dogmáticamente contrario a cualquier fórmula conservadora que se parte de su quimérico y trasnochados objetivo. No hay que buscar más razones.

A la pléyade de partidos minoritarios habrá que juzgarlos en función del rol que las circunstancias les deparen y que incluso pueden ofrecerle un papel decisivo. En definitiva un inadmisible panorama que puede obligar a una tercera, costosa y no deseada consulta a las urnas; con presumible mejora del PP, pero sin que consiga la llave de la mayoría absoluta para poder abrir la puerta de la gobernabilidad.

La cordura, buena voluntad y generosidad jalonan la vía de acceso a una meta que no solo exige España, sino que con premura es demandada por Europa. Y la puesta a punto del vehículo compete todos los implicados, que deben anteponer el bien general a mezquinas posiciones partidistas, cuyo efecto bumerang acabará impactándoles.

Por su indiscutible importancia y significativo rol histórico, la llamada a la responsabilidad tiene que poner el énfasis en PSOE, al que urge reconstruirse y volver a ser pilar fundamental de la democracia española.

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