OPINIÓn

Camarote del socialismo ourensano

17.07.2016 | 02:49

Que el barco de los socialistas ourensanos cada día zozobra más, es una obviedad. Y que parte de su tripulación no achica las vías de aguas que otros abren de forma permanente, y son el principio de su hundimiento. Pero si encima tiene en el puente de mando a personas que consideran estar por encima del bien y el mal, y se permiten crucificar a todo aquel que no abraza la fe de un ideario tóxico, el camarote es irrespirable. Es el caso del portavoz en la Diputación, Ignacio Gómez, que junto con su cuadrilla, pretende ser el abanderado de no se sabe muy bien qué.

Lo suyo es de sabio refranero: en el ojo la viga, que no la paja. Pretende dar lecciones sin destreza pero con siniestra perversión, olvidando orígenes que ponen de manifiesto que los conversos engendrados en casa propia suelen ser los peores enemigos y los más destructivos para los que lo auparon al cargo que, aunque no lo crea, tiene fecha de caducidad.

Y es que va tan de sobrado que incluso pretende dar lecciones de ética periodística. Una osadía propia del que no duda en justificar las tropelías cometidas por trileros con los que ahora se reúne en ese contubernio propio de los que confunden el culo con las témporas. Califica de folletín lo que no le gusta. Es de entender, prefiere la novela negra, esa que cada día escriben él y los de la rosa desteñida.

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