el correo americano

El indeciso

26.06.2016 | 03:06
El indeciso

Cuando se acercan las elecciones se suele hablar mucho de los indecisos, un grupo de personas, todavía susceptibles de ser convencidas, que pueden cambiar los resultados de las elecciones. Una vez conocida su cuantía y tipología, los partidos se enfocan en esos seres dubitativos, tratando de persuadirlos con propaganda, guiños y discursos. En cierto modo, si lo pensamos bien, una campaña, en sí misma, no tiene mucho sentido sin la existencia de los indecisos, ya que son estos últimos, y no los votantes fieles, quienes fuerzan a los candidatos a recorrerse los pueblos y los platós de televisión. De acuerdo con una encuesta publicada por CNBC/All-American Economic, en Estados Unidos hay un 25% de electores que no sabe aún a quién votar; en España, hace una semana, según el CIS, había un 30%. Sin embargo, los profesores de ciencia política John Sides y Lynn Vavreck, autores de The Gamble -un exhaustivo y sofisticado análisis de los factores que contribuyeron a la reelección de Barack Obama en el año 2012-, aseguran que el concepto de "votante indeciso" tiende a ser malinterpretado con frecuencia.

Los politólogos sostienen que estos individuos son atacados o ridiculizados por algunos analistas en los medios de comunicación debido a unos motivos erróneos. El presentador de la cadena MSNBC, Chris Mathews, arremetió contra este grupo insinuando que bajo todas esas aparentes dudas filosóficas se esconde un problema de pereza intelectual: "La gente dice que 'es difícil para mí decidir'. Tienes que ser un estúpido para ser incapaz de elegir entre dos tipos. Es tan fácil. Simplemente no votes. Si todavía tienes que pensarlo a estas alturas, no te molestes. ¿Cuál es tu problema?" Jan van Lohuizen, un encuestador republicano, los llamó "trogloditas". El programa Saturday Night Life emitió un sketch a pocos meses de las últimas presidenciales en el que aparecían unas personas con aspecto serio, que se presentaban a sí mismas como "votantes indecisos", formulando preguntas un tanto elementales: "¿Cuándo son las elecciones?" "¿Cuáles son los nombres de las dos personas que se presentan? Y sé específico". "¿Quién es el presidente en este momento?" ¿Él o ella también se presenta?" "¿Pueden votar las mujeres"?

Los análisis realizados por Sides y Vavreck indican, no obstante, que los indecisos, a pesar de no seguir mucho la actualidad y poseer menos conocimientos sobre el funcionamiento de las instituciones que los votantes convencidos (solo un 38% sabía que John Boehner, el presidente de la Cámara de Representantes en aquel momento, era un miembro de la cámara baja), ni son tan ignorantes y pasotas ni viven al margen del contexto bipartidista donde se encuentran (un 63% de los encuestados se identificaba como demócrata o republicano). "De hecho, los indecisos no se caracterizan por ser independientes sino, más bien, por ser unos partidistas desencantados", concluyen los especialistas. Ellos simbolizan, en palabras de la periodista Kathryn Schulz, "las posibilidades que los demás excluimos: la capacidad de experimentar incertidumbre en relación con creencias incluso enormemente importantes, la capacidad de preguntarnos, hasta el momento mismo en que la suerte está echada, si podríamos estar equivocados".

Ahora los ciudadanos españoles han sido convocados por segunda vez a las urnas y, en las últimas semanas, los partidos intentaron de nuevo captar la atención, precisamente, de algunos indecisos. El PP, por ejemplo, presentó la nueva versión "latina" de su himno para agitar algunas conciencias. Dudaron entre el reguetón y el merengue, pero finalmente optaron por el merengue. Izquierda Unida, perjudicada por la irrupción de Podemos en los pasados comicios, se unió a la formación morada para presentarse conjuntamente a las elecciones bajo el nombre de Unidos Podemos y, de ese modo, adelantar a los socialistas con la suma de escaños. Su líder, Pablo Iglesias, dijo que ya no es un comunista; ahora es un socialdemócrata, o "socialista como Allende", porque "nos hacemos mayores". Alarmados ante la posibilidad de que se produzca un "sorpasso", los estrategas del PSOE pensaron en repartir diez millones de folletos y realizar medio millón de llamadas. Ciudadanos, con la intención de "acercarse a la juventud", preparó un rap con los discursos de Albert Rivera. Y todos los dirigentes, sin excepción, respondieron a las preguntas de unos niños. Con este material, la verdad, no se entiende muy bien cómo la gente no lo tiene claro.

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