17 de junio de 2016
17.06.2016
Crónica Política

Los lazos

17.06.2016 | 02:48
Los lazos

Pues la verdad es que parece un asunto que requeriría reflexión y alguna propuesta concreta en los programas y referencias electorales, pero en los staffs parecen creer que no da votos y, por ello, ni pío. Es el que se refiere a la idea de las comunidades fronterizas con Portugal -Galicia, Castilla y León, Extremadura y Andalucía- para resolver en común las cuestiones que afecten a dos o más de entre ellas.

Es una excelente idea que, por cierto, ya se había expuesto, aunque sin resolución, en ocasiones anteriores. Y que podría aportar no sólo remedios a los problemas sino también mejoras allí donde sean posibles, y con al menos otros dos valores añadidos: ahorro en los costes y menor tiempo en la ejecución.

No son pocas ventajas, especialmente en una época en la que casi todo el mundo acepta que se está saliendo de la crisis pero en la que no todos lo notan. De un modo especial Galicia y el norte lusitano si se tienen en cuenta los retrasos que algunos proyectos, acaso por falta de impulso conjunto y solidario, experimentan ahora mismo. Y que, de ser reactivados, significarían una notable satisfacción mutua.

Hay, eso también es cierto, algunos datos que indican la cercanía de una solución, porque en los últimos años los lazos y contactos se han multiplicado en terrenos como el sanitario, el cultural, el laboral e incluso en determinados aspectos de lo económico. Pero ha sido una tarea a iniciativa de unos pocos no de todos: lo que se pretende ahora es mucho más y mejor.

Es posible que, si se trabaja bien y se quiere de verdad llegar a alguna parte, incluso se alcance, hablando de lazos, un objetivo histórico: el que estreche los generales entre España y Portugal, que son países unidos por muchos más conceptos que los que los separan, pero que han padecido mutuas desconfianzas que, si no apartado, desde luego han retrasado sus posibilidades comunes.

Y lo de menos ahora es determinar por culpa de quién, o qué porcentaje de responsabilidad tiene cada cual en esa lejanía, sino sencillamente ponerle fin de una vez. Algo que ni puede pretenderse en el corto plazo ni debe permitirse que llegue ad calendas graecas. Requiere pasos firmes y meditados y, sobre todo, empezarlos bien para reforzar aquellos lazos. Y esta idea de las comunidades fronterizas podría -y debería- aprovecharse a fondo. El momento, en teoría, con las urnas abiertas y esperando, es teóricamente muy oportuno, siempre y cuando cada cual entienda que es asunto que a todos beneficiaría, y por tanto, debería dejarse fuera de la competencia partidaria. No será fácil, sobre todo entre quienes lo único que aplican es el "cuanto peor, mejor", pero valdría la pena intentarlo.

¿No??

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