tribuna del lector

La Universidad y el mecenazgo

28.05.2016 | 02:54

Desde que Juan José R. Calaza publicó su premonitoria Teoría económica de la moneda única. El euro contra España, en 1999, no ha cesado de hacer apostolado, con rigor, profundidad, ilustración y visión trascendente, de apostar por "una sola moneda universal de curso legal en todos los países para transacciones internas e internacionales, pero complementada con diferentes monedas nacionales cerradas, de curso legal y paridad 1:1 con la moneda nacional".

Observaba ya entonces que la Unión Monetaria Europea reforzaría los procesos acumulativos y dañaría a las regiones periféricas [Grecia, Italia?, España, Portugal]. Siempre he leído al profesor R. Calaza con interés, y a veces con entusiasmo, tanto es así que más de una vez he pensado que si las universidades españolas fueran verdaderamente autónomas - Vigo, entre ellas - debieran pensar en invitarlo a un curso monográfico o una cátedra para explicar, defender y mantener este tema, de modo que pudiera contribuir a la "salvación de la patria", no como arbitrista sino como académico.

R. Calaza vuelve al tema en reiteradas ocasiones. Últimamente en "Por qué el capitalismo no caerá y el comunismo no volverá" (Faro de Vigo, 15/05/16). "Para salir de la crisis sin salir del euro España debe emitir europesetas [electrónicas]" (Faro, 21/11/11; 27/11/11; 10/06/12; 25/10/12), o estar fuera de la Unión Monetaria, como Inglaterra, permaneciendo dentro del Mercado Común.

Me adhiero a esta posición, como también me adhiero a conocer su visión -como universitario docente e investigador que ha sido en una prestigiosa universidad parisina- sobre el papel, mejor o peor, que la universidad europea -entre ellas la española- juega actualmente en este mundo controvertido, agónico y desnortado, de avances sin límites, de productividad desenfrenada y de paro galopante, donde los más ricos son cada vez más ricos y los más pobres cada vez más pobres -y numerosos- en una carrera suicida.

"El progreso del cosmos se produce en el juego de ciclos de efectos retornantes después de la lucha de los contrarios", decía Otero Novas -otro ilustre vigués- hace quince años en su Fundamentalismos desenmascarados, Europa se construye y se deconstruye; se avanza, pero nunca es la operación final.

Todo esto viene a cuento porque acaba de publicarse, bajo el patrocinio del Consello Social de la Universidad de Vigo, un libro -todavía no difundido- sobre los XXV Años de la Universidad de Vigo, que recoge trabajos de veinte colaboradores calificados sobre temática universitaria cónsona con esta Universidad.

Se ha constituido una plataforma de Fundraising and Friendship to the University of Vigo (en inglés porque es la actual "lingua franca"), no ajena a los temas del profesor Calaza, pero sesgándolos no solo al euro y a la peseta electrónica, sino también, parejamente, al papel de las universidades españolas y entre ellas la de Vigo, como puntera en inquietudes, para sumar sectores de la sociedad civil, desde empresarios, capitalistas, "tycoons", filántropos, poetas, artistas, profesionistas liberales, frailes ilustrados, diáconos, deportistas, marineros, que aupen, colaboren y se organicen en un empeño de esta naturaleza: más y mejor universidad, amigos del progreso y la excelencia.

El libro "XXV Años de la Universidad de Vigo. Tres Campus", recoge en una veintena de ensayos, la creación, puesta en marcha, evolución e historia, de esta joven universidad, que en tan breve tiempo ha destacado en su Campus del Mar de Vigo, Campus del Agua de Ourense y Campus Crea de Pontevedra, siempre indagando, experimentando, enseñando, investigando, en una búsqueda sin término, como dice Popper. No sólo se hace, sino que hay que difundir lo que se hace, para que la sociedad colabore y se conforme.

Hace falta un Instituto de Estudios Iberoamericanos, para mantener un contacto vivo con estudiantes de esta procedencia y su papel en la vida política, económica e institucional en sus países de origen, donde millones de gallegos han dejado su sangre y su sudor. También para fomentar el mecenazgo y la filantropía, como lo han sabido hacer las universidades anglosajonas. Hay sectores sensibles, en la salud, la ingeniería -industrial y aeroespacial-, la minería, la geotermia, las aguas minero-medicinales, la acuicultura, la exploración ictícola, la fiscalidad y la justicia universal, donde la investigación es inagotable e inescindible.

No existe en Galicia ninguna ordenación jurídica que fomente y oriente el microfunding y el crowdfunding, que dé pies a pequeños mecenas, grandes mecenas y filántropos, animados a contribuir a la formación de una gran universidad, que les reconozca su aportación y que permita deducir en sus declaraciones fiscales parte de su colaboración, dada la insuficiencia y cicatería del actual Régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo, del año 2002. La Comunidad Foral de Navarra lo ha superado con una Ley Foral de 2014, y Andalucía tiene un proyecto en el mismo sentido. Galicia no se ha abocado a tratar el tema, y a conocer las grandes ventajas que se conceden a este tipo de colaboraciones en los países de nuestro entorno (Italia, Francia, Alemania, Inglaterra), con deducciones fiscales extraordinarias a favor del mecenazgo y la filantropía.

El Profesor R. Calaza, versado, permanentemente actualizado, y de fina pluma, sabe lo que significa una Plataforma de esta naturaleza, y su formación europeísta de pro dará oportuna respuesta.

*Profesor jubilado de la Universidad de Vigo M.Sc., Ph.D. de la Universidad de Wisconsin

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