Vuelta a su tierra natal

21.05.2016 | 02:26
Vuelta a su tierra natal

En la Ría de Vigo nació el testimonio de las Cantigas de Amigo, de Martín Códax, el ciclo de canciones de amor más antiguo de Europa. Cantigas que surgen del impulso popular de la canción de amor en plena naturaleza: el agua como fuente creativa, el baño amoroso y el mar como mensajero entre los amantes. Esta obra de Martín Códax se recoge en el Pergamino Vindel, posiblemente el documento conservado más antiguo de nuestra ciudad, que regresa durante un tiempo para ser visitado.

Vigo fue fundado a orillas de un verso de Martín Códax, quizás en la onda de un antiguo conjuro celta, en medio del ambiente evocador de las brisas marinas. El trovador vigués compuso la obra más universal de las Cantigas de Amigo, de las que seis de ellas están musicadas. Estas siete canciones trovadorescas entrelazan el canto de la amada como una verdadera alianza con las distintas estrofas. Unas veces evocando ensoñación, otras penetrando en la intimidad de los amantes, más tarde suplicante con otro texto musical, pero siempre atrapados por la autenticidad de aquel mundo vigués cantado por Martín Códax.

Es posible que el pergamino Vindel haya sido grafiado por expertos ductus en el escriptorium del Rey Alfonso X el Sabio. Desde entonces este documento musical recorrería muchas estancias y países, pasaría de mano en mano, e incluso se llegó a decir que, desde su descubrimiento por el librero madrileño Vindel -hace 101 años- se crearon extrañas maldiciones, como en una novela de Agatha Christie. La mayoría de los personajes que intentaron su compra han ido desapareciendo tempranamente a lo largo de los años. Tras la guerra mundial, el pergamino desaparece y más tarde un marchante judío lo pone a la venta. La Biblioteca Morgan de Nueva York lo adquiere y desde entonces lo guarda celosamente en una de sus cámaras acorazadas.

A pesar de las retricciones de seguridad para contemplarlo, el músico vigués, Carlos Núñez, ha tenido este documento en sus manos, en reciente y especial visita al centro cultural de Manhattan. "Es emocionante -me dijo- tener en mis manos aquel pergamino con las Cantigas de Martín Códax. Parecía que el documento estaba vivo. Es más grande de lo que a simple vista parece en las reproducciones". Acabo de hablar con Carlos para comentarle esta reflexión para FARO, y he notado como si Martín Códax y sus dedos navegaran juntos por los laberintos ondulantes del amor de las Cantigas, junto con el gran elenco de artistas de los mares célticos.

Lo cierto es que Las Cantigas están arraigadas en el mismo cuerpo del deseo de su autor, escritas y musicadas en el pergamino inmortal con sutil sabiduría y pasión, que muy pronto podremos contemplar en el Museo MARCO de Vigo.

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