tribuna del lector

Están torturando a Mario Conde

17.05.2016 | 01:46
Están torturando a Mario Conde

La impotencia intelectual de la mayoría de mis adversarios políticos se pone de relieve, antes o después, cuando a falta de mejores argumentos acaban reprochándome, directamente o por alusiones, mi vieja amistad con Pío Moa y Mario Conde. Hoy no toca hablar de Pío sino de Mario: siempre fue mi amigo y en este momento de adversidad lo es más que nunca. Tanto, que una culpabilidad extraña, un presentimiento cada día más atenazador me hace sospechar de si no seré remoto causante de lo que le está ocurriendo. Esta sospecha que me invade hunde la raíz en lo que a continuación relato.

Expliqué en este y otros foros y dejé escrito varias veces que la intervención de Banesto tuvo su origen en una violencia política dirigida contra Mario Conde por haberse opuesto a la entrada de España en el euro. Desde la presidencia de Banesto esa posición era sumamente peligrosa en relación a los planes europeístas de Felipe González. Narcís Serra, y los servicios secretos que controlaba, desencadenaron una caza al hombre que acabó en judicialización de un caso que, a priori, estaba penalmente vacío. Tan vacío que Luis Ángel Rojo, gobernador del Banco de España en el momento de la intervención, le propuso a MC que se retirara por las buenas y le recomprarían las acciones. Ante la negativa de Conde (no quiso vender abandonando al resto de accionistas a su suerte) pusieron en marcha la trituradora judicial para hacer de Conde picadillo. Primera fase de la tortura.

En su oposición al euro Mario no estuvo solo habida cuenta que contaba con mi aval teórico. Sin ningún tipo de inmodestia puedo decirlo: soy el Beethoven del euro. Nadie sabe más del euro que yo ni escribió al respecto sinfonía anticipativa semejante tal como probó la historia económica desde 2007, y antes, también. Quiere decirse, en la primera fase de la tortura infligida a Conde mi papel es el de cómplice del torturado. La tortura que me aplicaron a mí, que carecía de base institucional como la de Mario, fue de distinta índole pero no fue poca. No obstante, ya dije más arriba que hoy toca hablar solo de MC.

Ahora, tras la reciente detención de MC, vuelven a asaltarme sombríos presentimientos. El 27/03/2016 publiqué en este diario De la abyección a la cátedra, artículo en el que desmontaba las manipulaciones, amalgamas, descontextualizaciones y miserias morales de un libelo de la autoría de Ignacio Sánchez-Cuenca. El 3 de abril volví a la carga con una pieza aún más dura (La vida no es un muro de Facebook) El 11 de abril Mario fue detenido y el 13 entró en prisión. Segunda fase de la tortura.

Soy consciente de la falacia del Post hoc ergo propter hoc toda vez que antecedente no es causalidad. Por tanto, mis artículos poniendo en entredicho la valía intelectual y, casi, la solvencia moral de Sánchez-Cuenca no prueban que hayan desencadenado la detención de Conde. Pero tampoco queda excluido: la investigación empezó en 2006 como consecuencia de una transferencia perfectamente legal. Demasiada coincidencia que lo detengan ahora. Eso, junto a una cortina de humo -confluencia oportunista de intereses- para desviar la atención de los Panama Papers.

Sánchez-Cuenca fue un personaje importante del entorno de Zapatero en Moncloa, con múltiples contactos en la judicatura así llamada progresista, fiscales y jueces justicieros que se inventan una justicia de izquierdas para la galería y la propia autopromoción mediática. Sánchez-Cuenca es asimismo estrella de un totum revolutum político que se amalgama en la frontera ideológica del PSOE con nacionalistas y Podemos, donde relucen babeantes colmillos carniceros ansiosos de gustar la carne del poder. Para lo cual hay que hacer méritos, claro está. Ahí hay de todo. Policías, jueces, GCs, militares (un exjefe de Estado Mayor). Muchos jueces, sí, esperando su hora poderosa como Garzón en su día. Ahí hay de todo lo que la ambición humana disimula. Y en ese magma político transversal Sánchez-Cuenca destaca como portavoz e ideólogo. Un ataque tan directo como el mío no podía quedar impune, sobra decir.

Me invade la loca sospecha de que apuntándome a mí que soy difícilmente alcanzable al vivir en Francia -ya ven qué papel importante me arrogo en el desmantelamiento de la ideología podemita y allegados- los aliados ideológicos de Sánchez-Cuenca hirieron por elevación a Mario sabedores de nuestro binomio afectivo e intelectual. Quizás también esperaban encontrar algo que me afectase directamente. Es que si no es así no puedo entender, con argumentos jurídicos en mano, que esté encarcelado. Según los informes del GAFI, organismo internacional encargado del control del blanqueo de capitales, incluso si se llegase a probar que las transferencias atribuidas a Conde fuesen constitutivas de blanqueo de capitales -lo cual sería mucho probar- no se conoce en España precedente que en las mismas circunstancias haya llevado a alguien a la cárcel. Ni hay doctrina que justifique el encarcelamiento de Francisco Javier de la Vega Jiménez, abogado de Alejandra Conde. Actuando con recto proceder, el Colegio de Abogados de Madrid debería haber presentado ya una denuncia ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

No puedo entenderlo, no, a menos que sea para que, con sus casi 70 años, quieran quebrarle la voluntad hasta que Mario, cansado de la vida, confiese autoría en el asalto al Tren Correo, en el asesinato de Moby Dick y haber fumado tres porros. Pero intentar quebrar la voluntad de una persona encerrándola a los setenta años es, aquí y en la Grecia de Pericles, tortura. Sí, a Mario Conde lo están torturando. Jamás se ha visto nada igual en España: llevan treinta años torturándolo.

*Economista y matemático

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