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Cómicos

15.05.2016 | 09:48
Cómicos

Al final de la tercera temporada de Louie -serie que narra la vida cotidiana del cómico Louis C.K. y que no se puede encajar en ningún género, puesto que contiene elementos de la comedia negra, el drama familiar, la metaficción, la fantasía y el surrealismo, así como parte del material de sus desternillantes y provocadores monólogos-, el protagonista (que es el propio Louis C.K.), tras una brillante intervención en el late night de Jay Leno que se convierte en viral en las redes sociales, se enfrenta al mayor reto de toda su carrera: David Letterman está pensando en retirase y la CBS le propone ser su sustituto. El presidente de la compañía le confiesa a Louie que el aclamado Jerry Seinfeld también se encuentra entre los candidatos a ocupar ese puesto, pero que, al ser mucho más costosa su contratación (12 millones de dólares), prefiere arriesgarse apostando por alguien como él, menos famoso y por lo tanto más barato, y así tener una opción en las negociaciones.

Esto supone una gran oportunidad para una persona que se gana la vida haciendo reír a los clientes del Comedy Cellar, el club neoyorquino donde suele trabajar, viajando por las ciudades de todo el país para actuar en sus teatros y casinos o realizando algún que otro especial para la televisión por cable. Tan audaz operación, sin embargo, conlleva un riesgo, y el jefe de la CBS se lo explica a Louie en su oficina de Los Angeles de la siguiente manera: "Si la prueba sale bien, tú eres el nuevo presentador del programa. Si tienes éxito, yo ahorraré a la empresa unos doce millones de dólares. Si América te odia, nadie me culpará a mí. Contrataremos a Jerry Seinfeld para hacer el programa. Pero tú recibirás el golpe de todo esto. Te hundirás. Y probablemente de verdad? La realidad es esta: en diez años estarías enseñando comedia en un 'community college' para poder apoyar económicamente a tus hijas. Y durmiéndote? mientras ves "The Late Show, con Jerry Seinfeld".

La historia, desarrollada en un arco narrativo de tres episodios, además de exponer, de una manera curiosa y divertida, el perverso funcionamiento de la industria del 'show business', con sus crueldades y paradojas (la aparición estelar de David Lynch como "preparador" de Louie y director en la sombra es sencillamente magistral), también rinde un hermoso homenaje a todos los cómicos cuyo futuro profesional en ocasiones depende de una buena o mala noche en un programa de máxima audiencia. Figuras del 'stand-up comedy' como Chris Rock, Nick DiPaolo, Todd Barry o la divertida e inteligente Sarah Silverman, que acompañan a Louis C.K. en esta aventura televisiva, bromeando sobre la ridiculez de los estereotipos, las contradicciones de la religión, las miserias de la política o las relaciones sentimentales, abordan mucho mejor las complejidades de nuestro tiempo que el más ilustrado y lúcido de los analistas, ya que arrojan luz sobre cuestiones que tan solo el humor puede explicar.

Louie nos plantea todo esto de un modo disparatado y experimental, en treinta minutos de risas y llantos, a través de los ojos de un padre divorciado que -gracias a la custodia compartida- disfruta de la compañía de sus dos hijas, educándolas y cuidándolas lo mejor posible, se pasea por un Nueva York misterioso e imprevisible, pero siempre fascinante, buscando el amor en los lugares equivocados, manteniendo relaciones sexuales cuando puede y con quien puede, y se sube a una tarima para reírse de sí mismo y de la vida con el único objetivo de que nosotros lo hagamos también.

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