Férvido y mucho

La economía numérica ha destruido el contrato social

10.04.2016 | 04:45
La economía numérica ha destruido el contrato social

Lo determinante en la evolución de la Historia no es la ideología sino el cambio tecnológico. La ideología sigue a las condiciones materiales y la sociedad la adapta con mejor o peor fortuna. Por ejemplo, la ideología del socialismo soviético no pudo adaptarse a la segunda revolución industrial. El liberalismo sí. La escritura es el hito técnico, en sentido amplio, que separa la Historia de la Prehistoria. Pero para llegar a la escritura se necesitaron previamente algunas innovaciones técnicas, no ideológicas.

Por su parte, el liberalismo, tomado en bloque, también ha dejado de ser la ideología que corresponde óptimamente a la tecnología del siglo XXI aunque mantenga aspectos adaptativos. La razón es simple y, como siempre, procede del cambio tecnológico: la economía numérica y nuevas tecnologías han roto el contrato social que justificaba el liberalismo.

| Del perito empleado al economista parado. El progreso técnico de los dos últimos siglos posibilitó un contrato social que las innovaciones en curso están desbaratando, sin que nadie vislumbre nítidamente hacia dónde nos dirigimos, habida cuenta que ni siquiera un puesto de trabajo garantiza condiciones de vida dignas. Eso lo saben hasta Warren Buffet, Bill Gates y Carlos Slim.

Hace cuarenta años, un perito mercantil recién titulado encontraba trabajo fácilmente en una entidad financiera que le proponía un salario digno durante toda la vida laboral. Hoy, raro es el licenciado en económicas que lo consigue. En nuestro tiempo, la mayoría de formaciones que garantizan un puesto de trabajo bien remunerado no son gratuitas.

El empobrecimiento de amplios segmentos de población laboral es tan notorio que en Alemania, EE UU y Reino Unido los gobiernos han llevado a cabo substanciales revalorizaciones del salario mínimo. En RU, hace unos días el salario mínimo aumentó el 7,5% (9 euros hora), Alemania instauró el 1 de enero 2015 un salario bruto horario de 8,5 euros (en PPA el salario alemán supera al inglés). Y California ha proyectado aumentarlo de 10 a 15 dólares/hora de aquí a 2022. En China, aumenta el 10% anual desde 2011. No obstante, el salario mínimo es un freno a la demanda de trabajo menos cualificado lo cual empuja a reducir las cargas sociales de las empresas y deteriora las cuentas del Estado. Además, un estudio econométrico de Francis Kramarz, para Francia, calculó que el aumento del 1% del salario mínimo destruye 25.000 empleos.

| Causas estructurales. La concentración creciente de riqueza se transforma, mecánicamente, en desigualdad económica. Pero no es la desigualdad económica, que también puede serlo, la causa del empobrecimiento. Observando lo que viene sucediendo en EE UU metodológicamente hay que analizar, por una parte, las causas de la concentración de la riqueza y, por otra, por qué el trabajo desde hace diez o quince años no es garantía del cumplimiento del contrato social.

Respecto a la concentración de riqueza en el 1% de la población se constatan varias evoluciones estructurales, de fondo. Una, las innovaciones tecnológicas corrientes en los países occidentales provocaron la caída del muro de Berlín por el deseo de las poblaciones de los países socialistas de acceder a las mismas condiciones y formas de vida. El sindicalismo occidental pagó las consecuencias. Otra evolución constatada, la reorganización de los procesos productivos que acrecentaron la flexibilidad del trabajo junto con el recurso a la deslocalización y externalización. Elementos que empoparon los beneficios empresariales. Asimismo, los efectos de aglomeración concentran la riqueza en grandes metrópolis, y, en estas, el aumento de valor patrimonial más dinámico en el sector inmobiliario lo recupera una élite económica que obtiene una rentabilidad superior a la tasa de crecimiento de la economía (tesis bien conocida de Piketty). Finalmente, la eclosión de una clase de nuevos ricos tecnológicos con importantes participaciones en empresas con mucho valor en bolsa pero con pocos beneficios y menos empleados aun en relación a empresas de vieja raigambre industrial. Quiere decirse, la riqueza se concentra en el 1% de la población y de forma brutal en el 1% de ese 1% al tiempo que Amazon crea 5.000 empleos, mal pagados, por cada 20.000 que destruye.

| Causas tecnológicas. No obstante, las causas tecnológicas del empobrecimiento relativo son otras. La innovación presenta actualmente tres características inéditas respecto a las anteriores revoluciones industriales. Es: a) exponencial; b) numérica; c) combinable. La innovación es exponencial por cuanto, ley de Moore dixit, la potencia de los chips dobla cada veinticuatro meses.

Las innovaciones son numéricas porque casi todo puede digitalizarse. En cuanto algo es factible de ponerse en forma de octetos (compuestos de 0 y 1) adquiere propiedades económicas interesantes. Estos bienes se diferencian de los que están compuestos por moléculas porque pueden copiarse a coste casi nulo; la copia es indistinguible del original; se pueden almacenar sin emplear mano de obra ni locales; se pueden transportar a coste nulo instantáneamente. Todo ello crea una economía de nuevo cuño sin restricciones de capacidad. Cuando la tecnología inicial, que permite la emergencia de este tipo de bienes o servicios, pertenece a quien asumió los costes fijos, el propietario domina el mercado. Es el efecto Lock-in o cerrojazo al mercado al tratarse de tecnologías que se caracterizan por rendimientos crecientes. El primero que llega se queda con todo por el efecto red (ley de Metcalfe) al tiempo que eleva barreras a la entrada difíciles de franquear. Habida cuenta que este tipo de tecnología suprime mano de obra, hacia abajo, y por tanto costes, el propietario de la invención se enriquece inmensamente y el que perdió el trabajo se empobrece.

Finalmente, el carácter combinatorio es la característica del proceso innovador que permite a una innovación apoyarse en una cadena de innovaciones anteriores. Por ejemplo, una aplicación que se apoye en Facebook se apoya en Internet, que se apoya en la informática, que se apoya en la electricidad, etc.

A estas características propias de las innovaciones dominantes hay que añadirles la confluencia en curso con la inteligencia artificial y los progresos en automática. Cosas que creíamos imposibles que una máquina fuese capaz de realizar resultan hoy casi banales (capacidades motrices y sensomotrices de robots, tratamiento automático del lenguaje, resolución de problemas poco estructurados, etc.)

| Curva en U. Esta nueva revolución industrial se caracteriza por un aumento del PIB per capita y un descenso de la tasa de empleo y del salario mediano en términos reales. Durante doscientos años esos indicadores crecían con la producción global pero se han estancado desde hace quince años si creemos las estadísticas estadounidenses. En consecuencia, es bien posible que en el futuro muchas personas vean progresivamente deteriorarse sus condiciones de vida al tiempo que el PIB per capita aumenta. El significado de todo ello es que no se cumple el contrato social implícito del capitalismo que, desde hace un par de siglos, permitía que el progreso técnico favoreciera a todas las clases sociales.

En 1999, utilizando un objeto matemático muy complicado (una funcional de producción) en cuanto a probar la existencia de soluciones, encontré cuatro casos de demanda de trabajo entre los cuales una extraña curva en U, lo que me llevó a escribir ¿Cuál de los cuatro casos representa mejor la economía real? No puedo, de momento, dar una respuesta definitiva. (figura 5.8b, página 142 de mi artículo La demanda de trabajo: un nuevo enfoque macroeconómico, en Fundamentos y papel actual de la política económica, editado por Andrés Fernández Díaz, Pirámide). La respuesta, que confirma las previsiones de mi curva en U, la han dado los datos del mercado del trabajo en EE UU. Según estudios de Brynjolfsson y McAfee, si se realiza un diagrama con los salarios en abscisa y la oferta de empleo en ordenada se constata una curva en U en la economía estadounidense. El mercado del trabajo se polariza, en los salarios bajos, en oficios que requieren un servicio personalizado (camareros, cocineros, jardineros, empleadas de hogar, cerrajeros, fontaneros, etc.) difíciles de automatizar. En el otro extremo de la curva en U (parte alta a la derecha) las profesiones creativas resisten bien en efectivos y con altos salarios. Pero en la zona central de la curva en U (lo que yo mostraba en 1999, por la tecnología, pero sin datos en los que apoyarme porque no sucedía masivamente) en la zona de salarios intermedios, donde hasta hace poco la mayoría de las personas ejercían actividades rutinarias, y por tanto fáciles de automatizar, hay cada vez menos demanda. La consecuencia son menos empleos, en el mejor caso. En otras actividades, en las que los robots son tan competentes o más que las personas (fábricas de automóviles o electrónica) los empleos desaparecen completamente. Mejor dicho, los puestos de trabajo de esos empleos los ocupan robots.

| Renta básica. Sí, todo parece indicar que el contrato social del liberalismo, y la social-democracia también es liberal, ha muerto. Y aunque no se puede cambiar de modelo productivo, la tecnología se impone a la ideología, hay que supeditar los efectos virtuosos del progreso técnico a la eliminación de los efectos perversos económicos que provoca.

Mi propuesta, en parte apoyada en el progreso técnico de la monética, es la siguiente. Renta básica de 1.000 euros para toda persona mayor de 50 años en paro de larga duración y sin recursos -una persona por familia- o para personas de más de 55 años, una por familia, con ingresos por debajo de un determinado umbral. Esta renta básica sería acumulable parcialmente con otros ingresos incluso laborales. El 40% se pagaría en euros y el 60% en europesetas electrónicas complementarias con el euro, paridad 1:1, sin costes de transacción, de curso legal con poder liberatorio en todo el territorio nacional pero cerradas a las transacciones en el extranjero y emitidas por el Banco de España con la supervisión del BCE.

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