El mirador de Lobeira

La actuación en O Castro, un buen revulsivo

10.04.2016 | 03:09
La actuación en O Castro, un buen revulsivo

La decisión de intervenir de inmediato en la plaza de O Castro para asegurar la histórica vivienda abandonada, en ruinas y con riesgo de derrumbe en una de las principales plazas públicas de Vilagarcía es lo más sensato que puede hacer un Ayuntamiento.

Se esperó demasiado tiempo pero aún así se ha llegado a tiempo en el sentido de que no hubo desgracias dignas de destacar. Y también es el mejor momento para que la empresa propietaria vea la boca del lobo y decida actuar por sí misma. Al menos, los vilagarcianos se ahorrarán el adelanto de 65.000 euros del proyecto presupuestado por los técnicos municipales.

Pero no es la única casa en este estado en la ciudad. La medida debería ser extensiva a todo el núcleo urbano, desde Vilaxoán a Carril, sin esperar a los prolijos procesos judiciales.

La sentencia del Juzgado de lo Contencioso es muy clara en el sentido de que prima el interés general sobre el particular o privado. Y esa clave, que figura en todos los anales jurídicos, se puede aplicar a toda cuanta construcción suponga un riesgo potencial para los ciudadanos.

Además es cuestión de imagen. La ciudad se empobrece con tanto edificio abandonado y arruinado, muchas veces en los puntos más emblemáticos. Baste hablar de algunas casas señoriales en plena avenida de Valle Inclán, pero también otras de noble factura en vías tan céntricas como Doctor Tourón o Valle Inclán.

Los Ayuntamientos tienen medios para obligar a tener en condiciones el patrimonio, aunque es cierto que no siempre resultan rentables electoralmente y otras son casi inalcanzables por el coste que suponen.

Pero aún así, acudir al embargo de alguna de estas propiedades puede convertirse en un arma infalible contra los que desobedecen y no tienen miedo a las multas coercitivas.

Vilagarcía tiene un enorme patrimonio arquitectónico, verdaderas bellezas que deberían mostrarse en su verdadero esplendor. Y el Ayuntamiento tiene la obligación de guiarlo en ese sentido, con los medios a su alcance.

Solo hace falta reflexionar, tomar las decisiones adecuadas, apoyar a los inversores y convencer a los propietarios del elevado valor de muchas propiedades. Es hora de actuar.

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