¡La acera es mía!

La polémica sobre la reiterada invasión de un espacio público por el coche oficial del concejal de Ahora Madrid Guillermo Zapata

03.04.2016 | 02:55

Los ciudadanos, a pie o costeándose el transporte; los jerarcas, en coche oficial hasta la acera de la puerta de casa. Siempre habrá clases y con los progres radicales en el poder más que nunca. Ahí está el caso de Guillermo Zapata, concejal de Podemos o de Somos o de como demonios se denominen con sus clásicas técnicas de despiste, en el Madrid de Manuela Carmena que Dios guarde muchos años.

Cada día va un coche oficial a esperarle a la puerta de casa en el barrio de Malasaña. El vehículo no es ya que aparque en zona prohibida o se suba al bordillo, es que planta las cuatro ruedas sobre la acera, así que los viandantes deben sortearlo metiéndose por la calzada. Oiga, que soy un representante del pueblo. El borde en su bordillo.

La gente protestó, salió el caso denunciado en algunos medios y el jerarca terció en Twitter diciendo: "Saben perfectamente que uso el coche mientras me recupero del accidente de rodilla. Les da igual. Acoso puro".

Lo de siempre, el verdugo se disfraza de víctima y acusa a las víctimas verdaderas. Y las acosa fingiéndose acosado. El susodicho está de alta médica. En todo caso si necesita un coche que se pague un taxi como todo el mundo. Como miles de madres pagan la guardería de su hijo y no lo pueden llevar a la del Congreso, gratis total, tal que la millonaria Bescansa.

El Gobierno de Carmena anunció al poco de iniciar el mandato que renunciaba a los coches oficiales. "No tenemos coche oficial y vamos y venimos en los medios de transporte, que es muy agradable". Toma declaración maja. Prescindieron de medio centenar de vehículos -al menos esa es la versión que dieron- pero se mantuvo una buena parte de la flota, disfrazada de "coches de incidencias". Como siempre, la hipocresía reina por encima de todo. No tienen coche oficial pero tienen coche de incidencias y las incidencias se producen al menos cuatro veces al día para ir y volver por sistema de casa al Ayuntamiento. Y encima aparcando sobre la acera con la cuatro ruedas.

Carmena se estrenó como alcaldesa en metro. Era distinta. Iba en metro... y con fotógrafo, como una marquesa de aquellas que ya no quedan. No quedan al modo antiguo pero según los cánones progresistas cada vez hay más. Como, sospecho, no había subido en su vida en el metro o al menos desde que es millonaria se equivocó y bajó tres paradas más allá de lo indicado, así que tuvo que salir corriendo literalmente por las calles para llegar a una cita en el Ayuntamiento. Menuda carcajada. Sí, está forrada, piso de un millón de euros en Madrid. Pagó 100.000 en efectivo. Por cierto ¿cómo paga una juez 100.000 euros en efectivo? Además, dos fincas en el Espinar y en Ibiza y... que lo disfrute con salud pero que no se disfrace de hija del pueblo. Más aún, ahí está, en la fiscalía, el asunto empresarial más que oscuro de su marido que, en un abracadabra mortal, le transfirió todo su patrimonio.

Ni metro ni vehículo de incidencias ni nada de nada: en coche oficial y con las cuatro ruedas en la acera como no se atrevería ni el ministro más señorito de Franco.

Zapata, como sin duda recordarán, se hizo famoso con aquel chiste, maldita gracia, en Twitter que decía: "¿Cómo meterías a cinco millones de judíos en un 600? En el cenicero". Y otro más indicaba: "Han tenido que cerrar el cementerio de Alcásser para que Irene Villa no vaya a por repuestos". En cualquier democracia estaría en la cárcel o con tal multa encima que se le quitarían las ganas de bromas para siempre. Fue profesor y quizá aún lo sea en Cuba, en una escuela de cine. Por sus amigos los conoceréis. Y, claro, caballero de alto plumero: ¡la acera es mía!

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine