Predicar y dar trigo

La reacción del alcalde de Cadiz, de Podemos, a las críticas vecinales

31.03.2016 | 02:16

Todo cambia y todo sigue igual. La Alcaldía de Cádiz ya no la desempeña Teófila Martínez, del PP, sino José María González, alias 'Kichi', de Podemos. Las protestas de los vecinos son una invariante. La falta de empleo y de vivienda aprieta y ahoga. Las atenciones desde los poderes públicos también son similares aunque -y ahí viene lo del cambio- los podemitas habían realizado un montón de promesas, todas en el sentido contrario de lo que, hasta las últimas elecciones municipales de mayo de 2015, se había vivido.

La pasada semana dos vecinos, Juan Antonio Albiol Ramírez y Tamara Escarcena Cabello, se presentaron en el pleno del ayuntamiento gaditano desesperados. Suplicaban y demandaban no ser desahuciados y que no les cortasen la luz.

El "Kichi", que va tomando porte institucional y ha asistido, devoto, a las procesiones de Semana Santa como simple ciudadano, según sus propias declaraciones -ya se sabe que la Alcaldía es laica aunque nadie sea capaz de explicar en qué consiste ese mantra-, les espetó: "Lo que no vais a conseguir nunca en la vida es que cometa un delito". Vamos que no estaba dispuesto a hacer excepciones. Dura ley pero ley. Muy romano el gerifalte.

Juan Antonio y Tamara tienen dos niños pequeños. Se quedaron en paro, con el dinero de la liquidación de sus trabajos anteriores pusieron una zapatería. No va bien. Apenas pueden pagar el alquiler. Los van a echar. La compañía eléctrica, de carácter municipal, les corta el suministro.

En el Pleno el matrimonio desesperado protestó: "A Michinina le disteis trabajo pronto porque le partía los plenos a Teófila". En efecto, Inmaculada Michinina, del Círculo de Podemos, y algunos concejales actuales protagonizaron, en su día, sonadas protestas ante la alcaldesa del PP. Y, zas, premio. La colocaron sus compañeros de gresca en cuanto llegaron al poder. La pareja criticó también que el líder radical antes de ser alcalde salía en multitud de vídeos diciendo que en Cádiz había muchas viviendas de protección oficial que estaban vacías. ¿Dónde están esas casas?, le gritó Juan Antonio al alcalde. Más aún, soltó a bocajarro: "Me prometiste que me escucharías, que te podría llamar cuando quisiera. Mucho prometer y ahora no nos dejas hablar. Y luego te vas a protestar por los sirios. Ayuda a los gaditanos".

La protesta del matrimonio continuó sin que el pleno pudiera seguir adelante. El alcalde intentó entenderse con Tamara. Todo fue inútil. "Kichi" se encendió y amenazó con largarlos: "Ahora mismo está reunida aquí la soberanía del pueblo de Cádiz y nadie puede interrumpirlo, nadie".

Una cosa es predicar y otra muy distinta dar trigo, compañero. La demagogia progre, como la mentira -¿cuál es la diferencia?-, tiene las patas muy cortas. Acabarán diciendo aquello de usted no sabe con quién está hablando. Eso, sí, siempre en nombre del pueblo.

En todo caso y bien mirado la única novedad de Podemos, del "Kichi" y compañía, es que acaban de debutar en la muy nutrida cofradía del engaño político.

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