Artesanía y tecnología

04.03.2016 | 01:47
Artesanía y tecnología

La gran olvidada de la evolución económica desde la primera revolución industrial, después de su defenestración con la aparición de la producción en serie ha sido la artesanía, concebida como la capacidad de producir o fabricar un bien único para satisfacer una demanda concreta. No deseo referirme a la artesanía como la producción de bienes de carácter folclórico o de tipo creativo, sino a la condición de fabricar bienes de utilidad práctica para las actividades ordinarias de la vida. La producción en serie que fusionó eficientemente el capital y el trabajo para satisfacer de forma eficaz las necesidades humanas, determinó como condición necesaria e imprescindible la utilización de grandes cantidades del factor trabajo y a partir de ahí la lógica de oferta y demanda da sentido práctico a la fabricación de bienes en cantidades suficientes para satisfacer las necesidades de las personas. La economía productiva tal como la conocemos hoy.

Esto ha funcionado razonablemente bien, pero ahora en el salto tecnológico en la producción de las cosas que estamos experimentando, hay una reducción paulatina pero inevitable de la necesidad de contar con la fuerza de trabajo, por la masiva utilización de las máquinas, con la trágica consecuencia de la disminución de puestos de trabajo y por tanto del valor añadido que sangra la funcionalidad práctica del sistema y pongo como ejemplo, generando salarios que no son suficientes para poder vivir de ellos.

Frente a esta situación un tanto apocalíptica, considero que tenemos una gran oportunidad con el desarrollo que llamaría quizás de forma errónea, de la artesanía tecnológica. La adaptación del trepidante avance tecnológico, está dando sentido a un trabajo cada vez más extenso de especialización tecnológica a todos los órdenes de la vida. Todos los días vemos aparecer nuevos enfoques técnicos y nuevos productos que ofrecen nuevas soluciones, pero haciendo necesario adaptarlas a utilidades concretas, con un grado de requerimiento muy preciso, adaptable y de alta calidad. Por tanto la fabricación en serie dará paso inevitablemente a la producción de bienes a demanda o también de producción aditiva, para lo que se requerirá la capacidad de conocer bien el funcionamiento de la tecnología, del algoritmo y del sistema, para poder adaptarlo a la fabricación del bien que desarrolle el producto demandado.

De esta forma aparecerán miles de puestos de trabajo para personas con altos y avanzados conocimientos científicos, técnicos, concretos y prácticos, que harán un trabajo que recordará mucho al artesano olvidado.

*Economista

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