Drama Queens

07.02.2016 | 04:55
JUAN JOSÉ R. CALAZA

A Alejandro Varela

Como su nombre indica los/las Drama Queens lo dramatizan todo. Estos/as indignados/as profesionales manifiestan marcados rasgos de inadaptación social -sin entrar forzosamente en alguna categoría clínica- viven mal sus vidas y se lo hacen pagar al entorno personal, social y profesional.

Todo el mundo entiende que un divorcio, el fallecimiento de un ser muy querido, la ruina o graves problemas económicos, etc., son experiencias traumáticas que generan gran impacto emocional en la vida de quien las sufre. Pero hacer de cualquier cosa una montaña dramatizando acontecimientos irrisorios -quizás desagradables pero que la mayoría encaja sin provocar una crisis- es lo que caracteriza a los/las Drama Queens que, además, andan perennemente enzarzadas/os en batallas contra el mundo.

Necesidad de dramatizar

Un equipo de investigadores coordinado por Scott Frankowski ha desarrollado y verificado empíricamente una novedosa escala (NFD) que permite medir la Necesidad de dramatizar susceptible de aplicarse, aunque no prioritariamente, a los/las Drama Queens ("Developing and Testing a Scale to Measure Need for Drama", Personality and Individual Differences, enero, 2016). La primera finalidad en la elaboración de una medida o índice NFD fue ampliar la comprensión de las personalidades conflictivas sub-clínicas -es decir, sin trastornos de personalidad diagnosticados- en aras de anticipar los comportamientos laborales contra-productivos. También puede ser útil como predictor de acoso en redes sociales y de relaciones interpersonales desadaptadas (desadaptados sociales) en el barrio facilitando el trabajo de la Asistencia social. No dicen los autores que los/las Drama Queens (neologismo que tampoco se menciona en el paper) jueguen un papel en política pero, veremos más adelante, sí lo juegan.

Trastornos

Con anterioridad al modelo NFD, siquiatras y sicólogos estudiaron desórdenes de personalidad, con relevancia clínica, etiquetados BPD (Borderline Personality Disorders/ Trastornos límites de personalidad) y HPD (Histrionic Personality Disorders/ Trastornos histriónicos o histéricos de la personalidad). Ahora bien, mientras BPD y HPD ofrecen un marco apropiado para estudiar personalidades conflictivas (dramatic personalities) desde el punto de vista clínico, no son eficaces para examinar otro tipo de personalidades en muestras que no son clínicamente relevantes. De consumo, repercuten un sesgo de género habida cuenta que la mayoría de trastornos BPD y HPD afecta a mujeres.

Complementariamente, en sicología se conoce como Triada oscura (Dark triad) un grupo de tres factores -narcisismo, maquiavelismo y sicopatía- asociados a la personalidad insensible y manipuladora en las relaciones interpersonales. La alta puntuación de estos tres factores en los tests revela una personalidad malevolente con importante probabilidad de formar parte de los trastornos límites e histriónicos.

Big 5

Asimismo, se elaboró en su momento el Modelo de los cinco factores (FFM) que estudia cinco grandes rasgos compuestos de la personalidad (Big Five personality traits) Este modelo descriptivo se utiliza en sicología empleando tests y otras metodologías que evalúan cinco rasgos compuestos en un individuo: 1. Apertura y predisposición al cambio y nuevas experiencias (openness to experience); 2. Extroversión (extraversion); 3. Inestabilidad emocional/neuroticismo (neuroticism); 4. Amabilidad/afabilidad (agreeableness); 5. Sentido de la responsabilidad (conscientiousness). Por ejemplo, una baja puntuación en los tests de extroversión apunta a una persona introvertida.

Bajo cada factor global se correlacionan otros factores más primarios. Con la extroversión, verbigracia, se relacionan cualidades tipo sociabilidad (gregariousness); asertividad y locuacidad (assertiveness); búsqueda de estímulo por las emociones (excitement seeking); cordialidad (warmth); gusto por la acción, entusiasmo (activity); predisposición a la alegría, satisfacción y emociones positivas en general (positive emotion)

Empíricamente, las correlaciones entre los factores que caracterizan a los individuos con Necesidad de dramatizar (NFD) y los factores de la Triada oscura, sugieren que los individuos NFD son manipuladores, chismosos y reactivos. Las correlaciones con el modelo FFM (el de los cinco factores) sugiere que los individuos NFD son además neuróticos, irresponsables (en el sentido de poco concienzudos) y más desagradables que la media. Con anterioridad al modelo NFD, algunos estudios mostraron que una baja puntuación en el factor 4 (amabilidad, modelo de los cinco factores) muestra la correlación más intensa con la Triada oscura. Quiere decirse, hay que desconfiar de los bordes o, como decimos en Galicia, de los túzaros (hoy día liban su miel en las redes sociales amparados en el anonimato) Lo cual no prejuzga sobre la valía intelectual del individuo. El polo opuesto de la afabilidad es el lugar en el que habitan algunos hoscos genios desengañados, de pensamiento escéptico y crítico sin el cual no puede haber ciencia ni creación artística.

Modelo NFD

La escala Necesidad de dramatizar se basa en una dimensión (rasgo compuesto) tendente a detectar la personalidad conflictiva, sub-clínica, y mal adaptada que lleva al sujeto a manipular a los demás justificando su dañino comportamiento desde la victimización. Concretamente, el modelo NFD toma en cuenta tres factores. 1. IPM (Interpersonal manipulation) rasgo de la personalidad consistente en intentar influir a los demás para que sirvan a los fines del manipulador. Este rasgo no siempre tiene una finalidad perversa. Cabe intentar manipular a un alcohólico para que deje de beber. No obstante, para lo que nos interesa aquí, clínicamente los sujetos manipuladores se estudian en relación con los rasgos sicopáticos (manipulación asociada a impulsividad, falta de empatía, comportamientos anti-sociales, falta de civismo) Pero fuera de la investigación clínica, los comportamientos manipulativos se estudian en el contexto de la Triada oscura, rasgos de la personalidad que incluyen relevante sicopatía sub-clínica. Es decir, todos somos manipuladores, narcisistas y maquiavélicos sin estar forzosamente trastornados. Depende del grado. 2. IO (Impulsive outspokenness) discurso gratuito sin la mínima reserva ni fundamento, porque sí, incluyendo calumnias y chismorreo. No se toma en el modelo como un rasgo de fortaleza de carácter y entereza para decir la verdad sino como rasgo enfermizo (clínicamente catalogado) que lleva a expresar opiniones extravagantes sin atenerse a las consecuencias sociales, judiciales o políticas que puedan acarrear. 3. PPV (Persistent perceived victimhood) es la propensión a percibirse uno mismo víctima constante de circunstancias que otra persona descartaría por banales. Los individuos con elevados índices en la medida Necesidad de dramatizar comparten este rasgo con los que sufren el Trastorno límite de personalidad: se sirven de la victimización exhibicionista para justificar la manipulación: puesto que me agreden, agredo.

En resumen, la NFD se apoya en los rasgos oscuros de la personalidad que carecen de relevancia clínica. De hecho, se sabe que hay numerosos casos subclínicos de sicópatas bien integrados socialmente y laboralmente casi imposibles de detectar (salvo con tests o recurriendo a las neurociencias) Pero, de forma general, a medida que aumenta el índice de la medida NFD los individuos concernidos comparten más características con los rasgos de los trastornos clínicos (BPD y HPD)

Los comportamientos recogidos en los tres factores (IPM, IO, PPV) impactan negativamente tanto en la productividad laboral como, en otro contexto, en la cohesión del grupo. Desde el punto de vista práctico, los individuos con Necesidad de dramatizar son muy dañinos pues viven propalando chismorreos y calumnias con la intención de manipular al tiempo que se presentan como víctimas. Es evidente en el caso del nacionalismo periférico en España: dramatizan la supuesta condición de víctimas y rompen la cohesión del grupo -formado por todos los españoles- con mentiras, calumnias, falseamientos históricos y manipulación de la población, especialmente escolar.

Adicionalmente, la medida NFD resulta interesante para los investigadores de los rasgos de personalidad mal adaptados en el contexto de las redes sociales, verbigracia, quienes practican la intimidación en línea (online bullying). Efectivamente, con la extensión de las redes sociales ha aflorado públicamente un tipo de personaje propenso a dramatizar (drama-prone, en la jerga de los especialistas anglosajones) cuya nocividad hasta hace poco quedaba inscrita en el ámbito personal -familia y amigos- o profesional.

También en este medio la militancia nacionalista periférica, y asimilados, se excede en la manipulación agresiva y exhibicionismo en la victimización. Entre los asimilados, recuerden, aunque son legión, el caso de Alba González Camacho, Loba Roja, que pidió en Twitter la muerte de Rajoy a manos del Grapo. Y después se presentó, y la presentaron, como víctima en la misma red social. O el caso de Guillermo Zapata, concejal podemita de Ahora Madrid, gracioso antisemita, sacado por los suyos en procesión en tanto víctima de la persecución derechista contra la libertad de expresión.

Ocurre, por tanto, que la exhibición del victimismo actúa a modo de camuflaje desde el que se intenta justificar el chismorreo y la maledicencia en redes sociales, para manipular a los ingenuos, a sabiendas que es un arma política (dirigida preferentemente contra fascistas y ultra-liberales) que sirve tanto a los fines de la pequeña nación oprimida como a avalar escraches o santificar a la mamá del niño instrumentalizado colgado de sus domingas. Bien lo saben, por otra parte, los profesionales del look fashion victim que disfrazados de mancos, cojos, perroflautas o mamás amamantando en las aceras, manipulan a los peatones para sacarles los cuartos. Ay, la buena vieja picaresca española y los raudales de ingenio vertido para vivir sin trabajar a cuenta del prójimo. Pero nuestros pícaros tenían la envergadura de antihéroes de una sola pieza y cada uno era único. Estos de ahora, Drama Queens, salen todos del mismo molde.

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