OPINIÓN

"Jajajaj", una risa

Enhorabuena, es brutal cargarse el Plan Xeral. Arreglar el estropicio costará años

07.12.2015 | 01:43

Todo el mundo se echa unas risas cuando le cuentan un buen chiste, y también los hay que se descojonan cuando se tambalea el urbanismo de una ciudad de 300.000 habitantes, la mayor de Galicia, que tiene en el horizonte proyectos como la ampliación de PSA-Citroën, otros parques industriales, infraestructuras judiciales, estaciones de transporte del siglo XXI, o la regeneración de zonas urbanas donde ahora hay fincas cubiertas de hierbajos, naves ruinosas y una fachada marítima abandonada. Hay gente para todo.

Nunca un Plan Xeral tiene apoyo unánime y este seguro que era mejorable -recibió 60.000 alegaciones-, aunque sustituyó a otro calamitoso que trajo mil y un quebraderos de cabeza y dejó durante dos décadas a 2.000 familias con la espada de Damocles sobre sus viviendas. La mayoría ahora respiraban tranquilas al haber recibido nuevas licencias y sentencias favorables. También despejaba el camino a proyectos clave y, tras resistir más de noventa recursos, el urbanismo vigués parecía haber conseguido la reclamada seguridad jurídica.

Es legítimo oponerse al Plan. Los dueños de casas a expropiar o quienes aspiraban a construir una en su finca y no pudieron al estar afectada tienen sus motivos. Cabreó también a muchos promotores, que lo creían inviable al duplicarse en la versión final la vivienda protegida (cambio que sí gustó a miles de vigueses). Muchos, simplemente, no compartían el modelo y apostaban por otro. Quienes lo consideraban ilegal por razones ambientales u otras estaban en su derecho de acudir a los tribunales.

Pero que uno de los abogados que ganó el pleito se carcajee en twitter nada más recibir la sentencia ilustra bien la ligereza y frivolidad a las que se ha enfrentado el urbanismo de Vigo en las últimas décadas y el via crucis que soporta. Una verdadera maldición. "JAJAJAJ brutal", escribió, y es fácil imaginarlo al borde del llanto eufórico por semejante puntazo. Muchos expertos en agujeros jurídicos se frotan las manos atisbando un panorama de boyante negocio y habrán descorchado el cava sin esperar a las navidades. Enhorabuena. Efectivamente, es brutal. Arreglar el estropicio costará años y puede traer graves consecuencias si las Administraciones no actúan con eficacia para evitar grandes males.

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