Tathagata, María Lezón y José Rivada

29.04.2014 | 01:35

El que viene de más lejos es Tathagata Mukherjee "Tata" para los amigos, de Bangala (India), nacido en 1982, que ha peregrinado hasta Ourense en busca de formación y perfeccionamiento en la técnica serigráfica en la Escuela de Arte y Diseño Antonio Faílde, de la mano de César Taboada. "Tata" es licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Visha Varathi en Bangala, Master en Bellas Artes por la Universidad de Bombay, exposiciones en Munbai, Nappur, New Delhi, Londres, Vadodara, Kolkata?. Ahora presenta en el Ateneo de Ourense "Colour of indian tradition".

Tal y como reza en el título de la exposición, "Tata" nos desvela el mundo de la tradición indú en el que Durga (el dios de muchos brazos poseedor de gran fuerza, destreza y habilidad) nos ofrece todo un mundo de gran riqueza cromática, de luz y vida, reflejados en las escenas cotidianas, con animales o representando al mismo Durga. El soporte es papel artesanal que él mismo elabora siguiendo la tradición milenaria y los colores son básicamente naturales, extraídos de minerales y plantas. La riqueza cromática es riquísima, creando contrastes con tonos vivos que confieren a la escena un gran realismo, y viva expresión de sentimientos cercanos a un mundo imaginario que pugna para hacerse real.

María Lezón es, ni más ni menos, bisnieta de los Lezón de Celanova, registradores de la propiedad, en concreto de Ricardo Novoa Lezón, casado con la bella Srta Lobitt que era oriunda de Francia, y que llegaría a ser alcalde de Ourense en 1893. Se considera gallega, española y canadiense. Es licenciada de honor en Bellas Artes por la Universidad de Saskatchewan en Canadá, experta en diseño y pintura de azulejos en San Pedro, Málaga, en diseño gráfico en el Algonquin College de Ottawa en Canada... Exposiciones en Canadá, Gijón, Ottawa, Quebec, Madrid, Cádiz, Málaga, Marbella, Montreal, Sanhai (China)? Ahora muestra su obra en la galería de Arte Visol.

Su pintura es profundamente sensitiva y reivindicativa. De gran riqueza cromática, que maneja con habilidad y buen dibujo. Su pintura se centra en todo lo que concierne al mundo de la mujer, sobre todo a la parte interior haciendo aflorar sus miedos y sus soledades que le acompañan siempre. María Lezón está en lucha permanente consigo misma, porque no está de acuerdo con ella y trata de romper las ataduras con el mundo real para refugiarse en donde ella se encuentra cómoda?, buceando en su interior. Por otra parte, las relaciones de pareja la han marcado porque siempre ha querido evitar ser "mujer jarrón", y no ha querido someterse a nada ni a nadie, siempre a la busca de una libertad que perseguía ya de pequeña y que lo refleja en sus obras en las que una niña es arrastrada por el viento con su globo, las niñas en el parque, o la niña aburrida en el diván. Galicia con sus tradiciones la persiguen allá donde vaya, como en sus romerías y en su Santa Compaña.

José Luis Rivada es conocido como pintor, dibujante, pero sobre todo como escultor, que es donde saca lo mejor de sí y de la herencia genética transmitida por Melchor, su padre, hojalatero de pro en Verín, que le transmitió el oficio y sus secretos. Desde su marcha a Madrid en 1969, su vida se va resolviendo por Bilbao, Zaragoza, Valencia, México, Francia, Canadá, Brasil, Portugal?, donde va realizando exposiciones, a la vez que se adentra en la comunidad que visita. Él no ha sido nunca ave de paso, por el contrario ha querido sentir cada lugar íntimamente como algo suyo. Fruto de ello es la multitud de importantes obras de carácter civil que ha dejado a su paso y que son la admiración de propios y extraños. Ahora podemos contemplar hasta el día 3 de mayo su exposición titulada "Punto y Aparte", en la sala de Exposiciones de Verín.

Rivada es único, se confiesa esclavo de la belleza femenina como eterna musa inspiradora de sus obras. En su exposición podemos contemplar sus magníficos trabajos en hierro y hojalata, en sus mariposas, cigarrones, formas escultóricas y en su pez volador (para mí la mejor obra de la exposición), que lo definen como un escultor ya hecho, como un maestro. Sus obras son asimismo el fiel reflejo de sus inquietudes, del niño rebelde que lleva dentro y de la bohemia que le acompaña siempre en su vida. El resultado es una obra variada que va surgiendo del momento y de la inspiración que el momento imponga, porque Rivada es un creador en continua ebullición que nos sorprenderá siempre con importantes interpretaciones plásticas.

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