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Hic sunt dracones

16.04.2014 | 00:56

"Juego de tronos" (Canal + Series) es un territorio peligroso e inexplorado, tanto para los que han leído las novelas de George R. R. Martin como para los que no. En los mapas medievales aparecían serpientes marinas y otras criaturas tan imposibles como terroríficas para señalar las zonas desconocidas, y la inscripción "Hic sunt dracones" 'Aquí hay dragones') resumía perfectamente lo que le esperaba a quien se atrevía a viajar más allá de los límites conocidos. En "Juego de tronos" hay dragones. Hay dragones de verdad, tan fieros que hasta inquietan a la mismísima Daenerys Targaryen. Y hay dragones en forma de grandiosas venganzas, intrigas florentinas, estruendosos susurros, cópulas magníficas, oscurísimos deseos y odios que dejan en ridículo el odio cartaginés a Roma. Aquí hay dragones. ¿Está usted seguro de que quiere continuar el viaje?

En la película "Eyes wide shut", Alice (Nicole Kidman), una hermosa burguesita que enseña a sumar a su hija, no sólo tiene sueños eróticos, sino que confiesa a su marido, Bill (Tom Cruise), que lo habría arriesgado todo por un sola noche en brazos de un oficial con el que se encontró en unas vacaciones. Bill, aturdido, se zambulle una noche en una espiral de sordidez, sexo, misterio y muerte, se encuentra con los dragones que viven en la oscuridad y, finalmente, comprende que su sitio está con su mujer y que, como dice Alice, hay algo que deben hacer lo antes posible: follar. Los seguidores de "Juego de tronos" vemos el telediario y, después de vivir un nuevo capítulo en el mundo de los Siete Reinos, confesamos que lo arriesgaríamos todo por una tarde en Desembarco del Rey, una cena con Arya y el Perro, una noche en el Muro, una caricia de la única mano de Jaime Lannister y mucho sexo bajo la amenaza del invierno. Como Alice y Bill en "Eyes wide shut", los dragones de "Juego de tronos" nos enfrentan al lado oscuro de nuestras vidas, pero con los títulos de crédito llega la reconciliación crítica con un mundo en el que no hay dragones pero sí horarios, miedo a no llegar a fin de mes, corrupción política, mentiras macroeconómicas y un sombrío futuro. El invierno ya ha llegado al mundo real, y hay algo que debemos hacer lo antes posible: follar, y que los follen. Mañana será otro día en este mundo sin dragones y sin mapas.

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