Familia socialista

03.04.2014 | 02:06

Hollande designa primer ministro a Valls, y éste le propone para el Gobierno a Ségolène Royal, exesposa de aquel. Sorpresa de Hollande. Valls lo trata de explicar: entiéndalo, presidente, aparte su valía tenemos que coser un roto, la gente le perdonó que cambiara a Ségolène por Trierweiler, pero ya es más duro que le perdone su affaire con Gayet. Pero bueno, replica Hollande, ¿no es Francia la patria de la tolerancia?, ¿qué tienen que ver el poder y los asuntos personales? Nada y todo, presidente, responde Valls, pero el poder en Francia es el Olimpo, y ya sabe qué ocurría allí. Aún no sabemos cuántos votos nos han costado sus tardes con Gayet. El votante varón le envidia en secreto (perdone, es usted bajito y poco agraciado) y por tanto le detesta; en cuanto a las mujeres, le odian todas. De acuerdo -se rinde Hollande- pero que vuelva sólo a la mesa del Consejo, no me pida más.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Suscriptor | Opinión

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Dos vigueses en Spokane

Decía un colega que el silencio y la emoción invadieron Estados Unidos, desde la Costa Este a...

 
 

JAVIER SÁNCHEZ DE DIOS

La influencia

A partir de la idea de que cada cual puede hacer de su capa un sayo siempre que se lo permitan...

 
 

JOSÉ MANUEL PONTE

La buena imagen de Trapero

Tras los trágicos sucesos de Cataluña el personaje de moda en los medios es el...

 
 

PEDRO DE SILVA

Aporofobia

Aunque han pasado casi dos décadas desde que la filósofa Adela Cortina propusiera...

 
 

DANIEL CAPÓ

La pregunta de la enfermera

La publicación de fotos de las víctimas de los atentados terroristas

 
 

TINO PERTIERRA

La tristeza del alivio

Agustín: "Las mejores respuestas llegan a veces cuando no te haces preguntas. A...

 
 
Enlaces recomendados: Premios Cine