El Estado virtual

PEDRO DE SILVA

24.05.2013 | 09:11

Antes, los regalos de Reyes para los niños bien iban así: para el niño la escopeta de aire comprimido o el coche de pedales; para la niña, la casa de muñecas. Roles netos, francos, sin disimulo alguno. Artur Mas, a falta de montar un palacio de verdad para el Estat català, va organizando una casa de muñecas: una maqueta en la que aquí está el Gobierno, aquí las finanzas, con sus recaudadores, el banco central, la estadística, el centro de inteligencia, las academias, el cuerpo diplomático. ¿Alguien diseña también en secreto la defensa? Un verdadero Estado virtual paralelo, para cuando llegue el día "D". Ese día bastaría tocar un botón y ¡splash!, la maqueta desplegable comienza a moverse y va ocupando el espacio de la realidad, hasta sustituirla. Es muy catalán esto de empezar la cosa por la casa, aunque sea de muñecas. Dejémoslo estar: mejor en todo caso ese juguete que la escopeta.

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