El acoso a José Mourinho

22.05.2013 | 09:20

La brutal y desmesurada campaña anti Mourinho de un sector importante de la prensa de Madrid, está alcanzando extremos delirantes cuando no paranoicos.

Para los que amamos el deporte, la libertad de expresión, el derecho a la honorabilidad y la Democracia por ende, resulta grotesco e indeseable observar la cotidiana y obsesiva caza del hombre de ese sector de la prensa, que ha perdido la objetividad y la mesura mucho más que la persona a la que critican.

Hay muchos ejemplos a lo largo de todo el año, sin remontarnos demasiado lejos, veremos que la manipulación de la opinión pública en el partido de vuelta de la Champions con el Borussia y la final de Copa del Rey escenifican ese absurdo.

En ambos casos la épica remontada a lomos del espíritu de Juanito y la conjura de la plantilla; de producirse, excluiría al técnico de todo protagonismo en la victoria. Sin embargo el fracaso o no consecución del objetivo sería responsabilidad del malévolo Mourinho por no alinear a Iker o a Pepe.

Este juego de distorsión de la realidad tiene un único objetivo y ello repugna bastante a quienes pensamos que el periodismo debiera tener unas miras más elevadas que cobrarse la cabeza de un buen profesional, cuyo mayor pecado es defender y reivindicar su trabajo sin prestarse a ser marioneta de esos medios que llevan años pretendiendo constituirse en los inspiradores de lo que debe ser el Madrid y convertirse de facto en su secretaría técnica.

Evidentemente el Sr. Mourinho ha cometido errores y algunos excesos por los que ha pedido disculpas públicas (casos Preciado y Vilanova ). Seguramente también tiene un alto concepto de sí mismo como entrenador y es legítimo que lo tenga. Se lo ha ganado a pulso con trabajo y resultados, pero si leemos las columnas de opinión de algunos profesionales vemos que el ego desmesurado, el escribir al filo de la injuria y el menosprecio están presentes desde la primera línea, con la evidente ventaja de disponer a su antojo de páginas y tiempo.

Es una verdadera lástima que profesionales capaces de escribir y analizar con brillantez hayan perdido los papeles en una crítica permanente y desaforada al técnico del Real Madrid.

Me parece y lo digo desde el respeto, que la reiteración y el vapuleo no es proporcionado ni de recibo con un técnico que aunque no ha ganado la Champions ha mejorado el nivel competitivo con su gran rival en España, le ha ganado limpiamente durante las últimas dos temporadas, y en Europa ha recuperado la credibilidad y el prestigio perdido durante muchos años. Tildar esto de fracaso es desde luego injusto e irreal y si me apuran tendencioso cuando se apostilla de que la actual plantilla es la mejor de la historia. Analizar partiendo de premisas tan falsas como esa conduce a intoxicar, no a informar.

Es muy fácil desde un medio que leen tres millones de personas diarias, crear opinión, cargarse o potenciar una trayectoria o echar a la gente encima de un técnico, un jugador o un presidente.Este tipo de prácticas tendrá cobertura legal al amparo de la libertad de expresión que debiéramos recordar no es monopolio exclusivo de la prensa, pero el abuso de ese derecho lleva a la indefensión del ciudadano y ni es ético ni estético linchar ni a un técnico ni a nadie sobre todo cuando se han templado tantas gaitas con los protagonistas de la "Operación Puerto" por poner un ejemplo.

La información cuando se sale de su cauce y degenera en persecución pervierte todos los códigos deontológicos. Sería comprensible ese empecinamiento al que llamaríamos tenacidad y valentía, si habláramos de corruptos, o incompetentes, pero no es el caso. Estamos hablando con sus peculiaridades y miserias no muy diferentes a cualquier otro técnico de primera fila de uno de los profesionales más prestigiosos del fútbol mundial cuyo prestigio se ha ganado a pulso y al que nadie ha regalado nada.

Mi conclusión es que el pecado de soberbia y prepotencia del que acusan a Mourinho lo padecen en grado superlativo muchos de los que a diario le descalifican y lo demonizan. No hay más que darse una vuelta por algunas columnas de opinión para hablar de egos y para colegir que estamos ante un ejercicio inaudito de hipocresía mediática. Tengo la impresión de que Jose Mourinho está pagando con creces el no haberse sometido a la pura y dura dictadura de papel que algunos practican con quienes ponen en cuestión algunas directrices y líneas editoriales. Mourinho no se ha sometido y toca pagar peaje pero lo más lamentable es el silencio de Florentino ante la ofensiva final para laminar al técnico auspiciada por algunos jugadores de la propia plantilla. Debería recordar que en su anterior etapa el no cortar por lo sano fue para el, el principio del fin y para el Madrid una época oscura, pero ya sabemos que el hombre es el único animal que se esnafra dos veces y a veces más en la misma piedra.

*Médico

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