¿Adónde va Europa?

17.05.2013 | 09:27

Algún día habrá que pedirles cuentas a nuestros actuales líderes europeos. ¿Líderes? Es una palabra que les viene demasiado grande a todos: a los alemanes Merkel y Schäuble, al belga van Rompuy, al portugués Durao Barroso.

Administradores habría más bien que llamarlos. Administradores sin excesiva imaginación, incapaces de ver las consecuencias, desastrosas para el proyecto común, ése que tanto proclaman, de sus políticas.

¿No leen acaso periódicos? ¿No ven lo que sucede a su alrededor? ¿No se dan cuenta de que Europa se está convirtiendo en un continente en ebullición, que hay polarización en todas partes? ¿Que los partidos nacionalistas, populistas y xenófobos suben como la espuma?

¿No comprenden que peligra ya la paz social, la más importante conquista de la posguerra europea, presentada otrora como ejemplo de lo que son capaces los pueblos cuando trabajan juntos? Conquista que no tiene ideología, pues su mérito se puede atribuir a políticos -ésos sí, líderes- de todos los colores.

Basta leer, para saber lo que pasa, los titulares de la prensa de cualquier país europeo: "Un partido xenófobo es clave para formar gobierno en Bulgaria". "Los tres grandes partidos británicos se desploman ante el avance del UKIP". Partido éste que reclama la salida del Reino Unido de la UE, y ello en un momento en que triunfan en el continente las tesis ultraliberales del capitalismo anglosajón frente a la economía social de mercado, que tan arduamente defendieron los propios alemanes en otros tiempos.

En la Europa central, el filofascista Partido para una Hungría Mejor (Jobbik) se ha convertido en poco tiempo en la tercera fuerza política gracias a un discurso nacionalista y xenófobo. En Grecia tenemos "Amanecer Dorado", violentamente racista. Y en el norte están los Verdaderos Finlandeses, que se califican ya con su nombre, también tercera fuerza del país tras las últimas elecciones.

Mucho más cerca de nosotros, en Francia, uno de los dos países claves para la construcción europea, la ultraderecha de Marine Le Pen no deja de subir en los sondeos mientras se hunde el presidente socialista, incapaz de plantarle cara al Gobierno de Angela Merkel, como prometió en su campaña.

Y en la propia Alemania acaba de surgir una nueva agrupación, la llamada Alternativa para Alemania, formada por ex miembros del partido de la canciller y de sus aliados liberales, que propugna la salida de griegos, portugueses, españoles, italianos y, si hace falta, también de franceses de la moneda común o lo que es lo mismo, recuperar el marco, un marco fuerte. Y ello sin que parezcan importarles demasiado las consecuencias que tal medida tendría sobre las exportaciones.

A la vista de todo ello, cabe preguntarse ¿hasta cuándo durará la ceguera de los políticos alemanes? ¿Hasta que la recesión llegue también a ese país? ¿Se darán cuenta entonces de lo desastroso de su política de austeridad a toda costa? Eso que la propia Merkel llama eufemísticamente "equilibrar la balanza". La austeridad como deber moral impuesto a los despilfarradores del Sur.

Suscriptor | Opinión

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

POR RAFAEL L. TORRE

El Hotel Universo

Pontevedra conoció la modernidad en aquel establecimiento tan chic y disfrutó mucho de sus...

 
 

La calle que debe ser para Pepe Simón

La clase política, ya se sabe, no acostumbra a tener buena memoria....

 
 

JUAN JOSÉ MARTÍNEZ JAMBRINA*

Proust en el olivar de Saramago

El análisis de los psicoanalistas de los llamados "locos geniales"

 
 

MIGUEL ÁNGEL MARTÍNEZ COELLO

Orense Balneario tiene mar

Orense Balneario tiene mar. Es una localidad integrante en el partido de Tres Arroyos, al sur...

 
 

PILAR GARCÉS

Las dos Españas de Sabadell

La propuesta de quitar a Machado, Quevedo o Goya del callejero de la localidad catalana

 
 

PEDRO DE SILVA

Cargas de nuestra civilización

El objetivo del terrorismo, como su nombre indica, es provocar...

 
 
Enlaces recomendados: Premios Cine