El plan de Rajoy: que Merkel se convierta

03.05.2013 | 07:46

El gobierno español tiene un plan: que Alemania vea la luz, caiga del caballo como Pablo de Tarso y abrace la fe verdadera, la fe en los eurobonos, a los que tanto ha perseguido. Se lo contó el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, a su homólogo estadounidense John Kerry. Es un plan genial, porque si funciona será gracias al impulso del ejecutivo hispano, y si no funciona será por culpa de la terquedad alemana, que ya se sabe como son.

El plan de Margallo exige que primero se avance hacia la unión bancaria, algo en lo que formalmente está de acuerdo todo el mundo. Más tarde llegarían los bonos continentales. Estos tendrían una solvencia mucho mayor que los actuales bonos españoles pero menor que los alemanes, y el precio así lo reflejaría. España saldría ganando y Alemania saldría perdiendo. Por eso Margallo no contempla que se hable siquiera del tema hasta pasadas las elecciones germanas de septiembre. ¿Y luego? Luego, vaya usted a saber.

Se están fiando muchas cosas al día siguiente de las elecciones alemanas, como si Angela Merkel, probable ganadora, tuviera una agenda oculta de generosidad europeísta que ahora esconde por motivos electorales. Como si careciera de convicciones, y como si la opinión pública alemana no contara para nada. Demasiadas suposiciones. Merkel sintoniza con los alemanes porque comparte con la mayoría algunas ideas básicas, y la reticencia a gastar en los "irresponsables" del sur es una de las destacadas.

Como primer contribuyente en todos los rescates, Berlín ha ya puesto mucho dinero sobre la mesa; demasiado, al parecer de una opinión pública y publicada que continuará presionando tras la cita electoral. Por otra parte, existe la posibilidad de que la CDU de Merkel no consiga la mayoría absoluta y que los liberales se hundan, lo que llevaría tal vez a la gran coalición con unos socialdemócratas partidarios de más estímulo al crecimiento y menos austeridad; eso sería bueno para animar nuestras exportaciones, pero no garantiza la aceptación de los eurobonos. Es más: en la medida en que Alemania decida generar algo de déficit y de inflación para activar su economía, tendrá menos margen para comerse marrones ajenos.

Tales incertidumbres constituyen un buen rompecabezas para un gobierno como en español, que a la hora de combinar austeridad y crecimiento tiene claro el reparto. A nosotros nos toca la primera, y lo segundo es obligación moral del continente.

Suscriptor | Opinión

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

POR RAFAEL L. TORRE

El Hotel Universo

Pontevedra conoció la modernidad en aquel establecimiento tan chic y disfrutó mucho de sus...

 
 

La calle que debe ser para Pepe Simón

La clase política, ya se sabe, no acostumbra a tener buena memoria....

 
 

JUAN JOSÉ MARTÍNEZ JAMBRINA*

Proust en el olivar de Saramago

El análisis de los psicoanalistas de los llamados "locos geniales"

 
 

MIGUEL ÁNGEL MARTÍNEZ COELLO

Orense Balneario tiene mar

Orense Balneario tiene mar. Es una localidad integrante en el partido de Tres Arroyos, al sur...

 
 

PILAR GARCÉS

Las dos Españas de Sabadell

La propuesta de quitar a Machado, Quevedo o Goya del callejero de la localidad catalana

 
 

PEDRO DE SILVA

Cargas de nuestra civilización

El objetivo del terrorismo, como su nombre indica, es provocar...

 
 
Enlaces recomendados: Premios Cine