Diez años de reptiles

JUANDE MELLADO

25.03.2013 | 07:57

Alaya regresa con fuerza: la nueva fase de la investigación se salda con prisión para 7 de los 22 imputados


No son momentos para gracietas, para frases recurrentes fabricadas por algún asesor espabilado que ideó un titular redondo para que sus jefes escurran el bulto sobre la formidable y monumental trama de corrupción política que anida en la antesala de las entrañas de la Junta de Andalucía. Pero más grave aún es que la célebre frase la pronunció el consejero andaluz de Justicia e Interior, antes fiscal, Emilio de Llera, que impartió el pasado viernes su providencial "Justicia" antes de que la juez Alaya concluya judicialmente el bochornoso saqueó sistemático de las cuentas públicas andaluzas. La frase tiene su miga y, por qué no decirlo, es redonda y vendible; cosa distinta es que se compre. Vino a decir Emilio de Llera sobre la reactivación del caso de los expedientes de empleo (ERE) fraudulentos que "se ha puesto de manifiesto que aquí no existía un fondo de reptiles; a lo más, unos cuantos reptiles". Esa no es más que su percepción y una línea de defensa peligrosa a que la se puede agarrar el PSOE andaluz, el gobierno de José Antonio Griñán y de la que trata de escabullirse su socio de Gobierno, IU, que con la boca pequeña insinúa que tomará decisiones sobre el pacto de gobierno como la investigación de Alaya sobrepase en resultados a los de la comisión parlamentaria. Diego Valderas se ha creado un problema él solito. La fase de instrucción de este caso ha desbordado con creces la pantomima de la comisión creada en el parlamento andaluz.

Veamos. La juez Mercedes Alaya ha vuelto a la escena jurídica con fuerzas renovadas tras más de seis meses de baja por enfermedad y varios anuncios fallidos sobre su incorporación laboral. Se le acusó de que sus autos más polémicos solían coincidir con fechas electorales, pero ella, distante e imparable, perseverante y enigmática, siguió su curso. La magistrada andaluza fascina a los medios (no a todos) y para algunos es una juez estrella, tanto por su forma de instruir como por su estética. Tiene miles de seguidores en Facebook y su imagen no pasa inadvertida, por su tenacidad, por su melena, por su forma de vestir y de llegar a los juzgados sevillanos con su inseparable maleta con ruedas cargada de acusaciones. Por lo pronto ha puesto esta semana otra vez en jaque a la Junta andaluza y al PSOE que tanto disfrutaba con el lodazal de Bárcenas, Gürtel...

Por su despacho han desfilado esta semana una serie de notables personajes extraídos de una novela de pícaros como el exsindicalista Juan Lanzas, "el conseguidor"; el exdirector general de Trabajo, Javier Guerrero, y su Sancho Panza particular encarnado por su inseparable chófer con el que compartía calurosas noches sevillanas; el director general de Vitalia, una de las aseguradoras que según la Cámara de Cuentas se llevó 68 millones en abultadas comisiones; y más personajes secundarios como abogados, comisionistas..., que permiten dibujar el funcionamiento durante diez años de esta trama de saqueo del dinero público destinado a los parados andaluces. La juez trata ahora de averiguar cómo se aprovecharon de la trama los abogados, consultoras, aseguradoras y otros advenedizos al calor del dinero fácil y sin control. Por lo pronto, la nueva fase sobre los ERE se salda con prisión para siete de los 22 imputados.

El procedimiento, según diversos autos de la juez o del informe del grupo de delincuencia económica de la Guardia Civil, consistía en conceder ayudas directas y subvencionar los ERE de forma discrecional para favorecer a familiares o amigos, a personas próximas al entorno de altos cargos de la Junta o del PSOE y colar en esos expedientes a personas que nunca habían trabajado en esas empresas o concediendo ayudas a sociedades que no lo requerían y que destinaban el dinero para otros fines. Durante años esos fondos compraron también la paz social y en ese pastel millonario fueron muchos los comensales. Y de ahí sacaron tajada los intermediarios y las consultoras, que aplicaron comisiones desorbitadas con el consentimiento de la administración, abogados, sindicalistas... Los ejemplos sonrojan. El exdirector de Trabajo concedió subvenciones, por ejemplo, al churrero de su pueblo, al propietario de una gasolinera donde repostaba, a su chófer..., y muchos de esos negocios se despachaban en bares o restaurantes. Todo muy chusco.

La figura clave pasa por Javier Guerrero que fue nombrado director general por el consejero Guillermo Gutiérrez y avalado tanto por José Antonio Viera y José Caballos, por el aparato del socialismo sevillano y por los demás consejeros de empleo como Antonio Fernández que lo mantuvieron en su chiringuito. Dispuso de una partida millonaria para repartir dinero de forma arbitraria sin ningún tipo de control durante una década, un fondo de 647 millones de euros que el mismo denominó "fondo de reptiles". Enseguida entró en la rueda el sindicalista Lanzas, que actuaba como un conseguidor poniendo en contacto a empresas con la Junta de Andalucía para que la administración accediera a subvencionar sus expedientes de regulación de empleo. Él mismo está prejubilado sin haber trabajado en Hitemasa, la textil malagueña heredera de Intelhorce. Y la bola fue creciendo sin que ningún tipo de control de la Junta de Andalucía detectase los ERE fraudulentos, los intrusos en los expedientes y las millonarias comisiones.

Fue la declaración que Guerrero hizo en el marco de la investigación de otro escándalo, el de Mercasevilla, lo que permitió descubrir el pastel. Dos empresarios, José Ignacio Rojas y Pedro Sánchez Cuerda, grabaron una conversación con el director y subdirector de Mercasevilla que desvelaba el intento de cobro de comisiones ilegales a cambio de favores de la Junta. A partir de la investigación se descubrieron más casos corruptos, entre ellos el de la compra fraudulenta de terrenos y la existencia de dos ERE irregulares en dicha empresa, en 2003 y 2007. Posteriormente, aparecieron intrusos en otros ERE de otras empresas andaluzas y la propia Junta de Andalucía trató de ponerse al frente de la investigación y con la estrategia política de limitar el escándalo a cosa de "cuatro golfos".

Pero ya no vale argumentar que fueron los primeros en denunciar el caso cuando Juan Gallo, jefe de gabinete de Manuel Chaves, recibió esa grabación del caso Mercasevilla y la trasladó al fiscal. Lo importante de este asunto es que durante diez años se han saqueado las cuentas andaluzas desde las mismas entrañas de la Consejería de Empleo y las responsabilidades políticas han sido escasas para el tamaño del fraude. Cada auto de la juez Alaya demuestra de que no se trata de un episodio aislado de "cuatro golfos", sino de una red clientelar organizada que operó bajo las siglas de la Junta de Andalucía. Cada vez es más difícil creer que sea obra exclusiva de esos "cuatro reptiles" y que nadie más conociera este descontrol que duró toda una década. Y si fuera así, también estarían invalidados por incompetentes para gestionar nuestro dinero.

Suscriptor | Opinión

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

PEDRO DE SILVA

El dolor no nos debe hacer ingenuos

Quien suponga que las respuestas y reacciones ante los criminales...

 
 

JOAQUÍN RÁBAGO

Barcelona, ciudad abierta

Todo lo que la capital catalana tiene y debe conservar

 
 

EDUARDO JORDÁ

Lo que haremos las buenas personas

Comportamientos previsibles que siguen a todo golpe del terrorismo

 
 

CAMILO JOSÉ CELA CONDE

Libros sobrevalorados

Un escritor joven, muy prolífico en las redes sociales, ha sacado la lista de diez obras...

 
 
Enlaces recomendados: Premios Cine