Chipre: empiezo a entender

21.03.2013 | 07:37

Santiago Lago Peñas

Cuando uno analiza individualmente lo que llevamos haciendo en Europa en los últimos años cuesta entender. Cuesta entender por qué no se agota el arbitraje para responder apropiadamente a todos los casos de mala praxis en la colocación de las preferentes y subordinadas; por qué no hay docenas de banqueros en la cárcel y sí disfrutando al sol de aberrantes indemnizaciones asignadas por ellos mismos; por qué tenemos que pagar entre todos los españoles, con los empleados públicos en la cabeza, los excesos del sistema financiero europeo (las cajas españolas prestaban el dinero que a su vez le prestaban bancos alemanes); por qué los depositantes chipriotas tienen que pagar los errores de otros; por qué arruinamos ese avance hacia el sistema bancario único que era la garantía de depósitos hasta los 100.000 euros; por qué nos empeñamos en seguir con una estrategia de austeridad fiscal estúpida a escala europea...

Las cosas cambian cuando lo contemplas en conjunto, como si en vez de centrarte en cada palabra de una frase, la lees en conjunto. Y lo que lees es muy sencillo. No hacen falta avanzados conocimientos económicos ni politológicos. Es una combinación de egoísmo y dogmatismo, del "sálvese quien pueda" y de la idea de que "el cielo se gana sufriendo". Todo el mundo intenta zafarse del problema y se lo traslada al más débil, al empleado público, al contribuyente, al depositante, al inversor en preferentes, a los griegos, españoles y chipriotas. ¿Pero qué líderes tenemos en la Unión Europea? Y lo de la austeridad extrema está mucho más cerca de la fe que de la razón.

El problema no son los alemanes. El problema son los alemanes dogmáticos, egoístas y de derechas; que son los que nos gobiernan a todos ahora.

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