El trauma francés

Jesus Civera

13.03.2013 | 07:42

En los años 50 y pese al trauma que supuso el fin de la República, Francia era hegemónica en Europa, e, intelectualmente, en el mundo. Nueva York continuaba bajo capas de provincianismo y los intelectuales estadounidenses andaban subyugados por la civilización europea de sus padres y abuelos. En el periodo de entreguerras, Europa "era" Francia: la gran potencia. Desde el fin de Vichy recuperó su papel, aunque con intermitencias: sus tambaleos han sido sonados. Incapaz de cubrir sus miedos actuales, ha caído en manos del oso alemán. Incluso desde el punto de vista de las ideas, se habla más de Habermas que de los "nuevos filósofos franceses", que yacen bajo discusiones casi antropológicas. Alguien dijo que los franceses importan en la medida en que la gente los escucha o no los escucha. Es todo un síntoma de la recesión: ahora se les escucha poco. Mal asunto. Francia gira sobre dos ejes: la ciudadanía y el debate intelectual. El signo de su depresión es evidente, dado que apenas está dirigiendo el pensamiento en la actualidad. Más que los ajustes, más que las cifras, más que el "vulgar" objetivo del déficit, más que los tajos al estado social, es en la producción de ideas donde se contempla su estado de melancolía. Sarkozy durmió ese énfasis francés y Hollande tiene muchos problemas para recuperarlo. ¿Cómo ha de restituirlo si, como el lobo franciscano, que no se comió a las ovejas, está atrapado en una poderosa y original contradicción? Llegó al Eliseo abominando de las políticas de austeridad y no ha tenido más remedio que plegarse a los designios de la doctrina alemana.

Vivir como inquilinos de Alemania -desde un cierto victimismo, por supuesto- ha de suponer un trauma cataclísmico para los franceses. Un derrumbe moral. Sólo falta que la gente salga corriendo como en Vichy. Si Sartre levantara la cabeza, hablaría como entonces; la ocupación alemana era concebida por el filósofo como algo sexual: Alemania había "penetrado" a los franceses. Entonces, Francia apagó la luz de sus Luces famosas. Ahora, está a punto de replegarse hacia la oscuridad también. Francia, en penumbra. Eso es intolerable. Y lo es más porque Alemania, en esta crisis que es como una guerra, está en el lado vencedor de la historia y Francia en el perdedor. A veces, los perdedores están bien vistos: esta vez ni eso.

La disidencia francesa es pintoresca, por otra parte. Suena como una flauta mal afinada. París echa la culpa a Alemania porque se niega a estimular la demanda interna y a reducir la fortaleza del euro. Francia crecerá este año al 0,1%. Y en 2014, un 1,2%. Hollande ya ha advertido que "el gran esfuerzo" se hará el año que viene. Hay que contener la respiración: para mantener el objetivo de déficit en el 3% se han de tocar las pensiones, elevar la edad de jubilación y meterse en una flexibilización laboral que derivará en conflictividad. En fin, reformas, pero impuestas desde el exterior. Bruselas, es decir, Alemania, impone su dictado. Austeridad. Y la austeridad significa regresión del Estado Social. Una realidad de la que Hollande siempre quiso desmarcarse. Lo suyo era el crecimiento, no el ajuste. Así, en parte, combatió a Sarkozy. ¿Le hace caso Europa? No. No es extraño que el orgullo francés se resienta. Lo ha dicho París por activa y por pasiva. El euro ha de estar más débil, está sobrevalorado. Hay que devaluarlo para favorecer la competitividad y las exportaciones. Pero París está hoy en penumbra. Apenas posee autoridad. Su depresión es colosal. La crisis económica golpea los valores franceses y hace declinar su arrogancia. Francia es un satélite de Alemania y comprobarlo ha de suponer un choque emocional para los franceses de largo alcance. Quizás haya que remontarse a mediados del XX para avistar un precipicio similar.

Suscriptor | Opinión

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Dos vigueses en Spokane

Decía un colega que el silencio y la emoción invadieron Estados Unidos, desde la Costa Este a...

 
 

JAVIER SÁNCHEZ DE DIOS

La influencia

A partir de la idea de que cada cual puede hacer de su capa un sayo siempre que se lo permitan...

 
 

JOSÉ MANUEL PONTE

La buena imagen de Trapero

Tras los trágicos sucesos de Cataluña el personaje de moda en los medios es el...

 
 

PEDRO DE SILVA

Aporofobia

Aunque han pasado casi dos décadas desde que la filósofa Adela Cortina propusiera...

 
 

DANIEL CAPÓ

La pregunta de la enfermera

La publicación de fotos de las víctimas de los atentados terroristas

 
 

TINO PERTIERRA

La tristeza del alivio

Agustín: "Las mejores respuestas llegan a veces cuando no te haces preguntas. A...

 
 
Enlaces recomendados: Premios Cine