Barcina y el alicatador

Javier Cuervo

12.03.2013 | 07:41

Yolanda Barcina vivió como un abuso el cobro de las dietas de Caja Navarra que el aciago 30 de junio de 2011, cuando ya había dejado de ser alcaldesa de Pamplona, le hicieron ganar 3.434 euros. Hubo más días horribles que querrá olvidar o, al menos, no acordarse.
Ha hecho falta esta crisis para acabar con aquellas prácticas: "Hasta ahora, y durante décadas, nadie ha tenido el valor para acabar con este sistema, ni tan siquiera para denunciarlo públicamente –lo que la incluye a ella–, incluso los partidos nacionalistas han pugnado por entrar en este sistema de retribuciones", remata quien perdió la ocasión de ser heroína o santa (Yolanda de Navarra) renunciando y denunciando y se ha quedado en mártir, pasiva sufridora de un sistema injusto de dietas, que ahora dice que va a devolver. Unos 68.500 euros.
Si es que ahora se ve raro, pero entonces era todo así para los consejeros de cajas de ahorros y para un alicatador que conocía la actual presidenta de Navarra por Unión del Pueblo Navarro. Según contó Barcina en la radio, un alicatador ganaba entonces no recuerdo cuántos miles de euros. Si colocas el ras en el tío que coloca los azulejos hasta que llegas a consejero de caja, alcaldesa de ciudad y tal, te plantas en una pasta. Y no es más dinero porque el alicatador tenía que trabajar todo el mes y a ella le bastaba con sentarse, con toda la responsabilidad en el regazo, media hora.
La culpa de todo la tiene el alicatador de Barcina y aquella España alicatada hasta el techo. Afortunadamente, la mayoría de los españoles no se veía en la vejatoria situación de la alcaldesa Barcina y del alicatador y sus ingresos no alcanzaban esos niveles ni trabajando a destajo sin sentándose con responsabilidad. Hablo de esos ingresos antes de que bajaran, de que perdieran poder adquisitivo por subida de precios y de impuestos o de que dejaran de entrar en la cuenta por despido o por cese de negocio.

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